Durante casi una década, el misterio rodeó la desaparición de Sibora Gagani, una joven italiana de 22 años que había dejado de comunicarse con su familia en 2014. Nadie imaginaba que su cuerpo se encontraba oculto tras una pared, dentro del mismo departamento donde había vivido junto a su pareja, Marco Gaio Romeo, en la localidad española de Torremolinos, provincia de Málaga.
El secreto salió a la luz nueve años después, cuando el propio Romeo, detenido por el asesinato de otra mujer, confesó espontáneamente su crimen a la policía. “Quiero colaborar, esto me va a perseguir toda la vida”, habría dicho entonces, antes de revelar el macabro escondite: “Está en la pared”.
Una relación que terminó en tragedia
Sibora y Marco se conocieron en 2009 en Nettuno, un pueblo cercano a Roma. Ella tenía apenas 18 años y él, 31. Tiempo después, decidieron emigrar a España para comenzar una nueva vida.
Durante los primeros meses, Sibora mantenía contacto frecuente con su madre, Elisabetta Shahini, quien vivía en Italia. Sin embargo, a mediados de 2014, las llamadas cesaron repentinamente. Romeo explicó que su novia lo había dejado y se había marchado por voluntad propia.
A pesar de su aparente calma, la madre nunca creyó esa versión. “Ella jamás se iría sin despedirse”, dijo años después. Pero no existía prueba alguna para contradecir la palabra del hombre que, con el paso del tiempo, logró engañar incluso a las autoridades.
El segundo crimen que destapó el primero
El caso volvió a escena en mayo de 2023, cuando Marco Romeo fue detenido por el asesinato de su nueva pareja, Paula Martín, una joven de 28 años. La mató de 14 puñaladas tras una violenta discusión en la vivienda que compartían.
Durante su arresto, mientras observaba una cartelera de personas desaparecidas en la comisaría, Romeo reconoció el rostro de Sibora. Fue en ese instante cuando rompió el silencio: relató cómo la había matado años atrás, ocultando su cuerpo dentro de una pared del ático del antiguo departamento que ambos habían habitado.
El hallazgo que estremeció a España
La confesión reabrió el caso. Los agentes realizaron una nueva inspección en la vivienda —la cuarta desde su desaparición— y utilizaron rayos X para detectar irregularidades estructurales.
Tras derribar parte del muro, encontraron una caja de madera con restos humanos, cal, un cuchillo con sangre y un ramo de flores. Los análisis confirmaron que los restos pertenecían a Sibora Gagani.
Una confesión contradictoria y una carta de 17 páginas
Pese a haber confesado informalmente ante la policía, Marco Romeo se retractó ante el juez. Negó haber asesinado a Sibora, aunque admitió haber ocultado su cuerpo. Meses más tarde, en una carta de 17 páginas enviada al tribunal, aseguró que miembros de la “mafia albanesa” habían matado a la joven y lo obligaron a emparedarla para saldar una deuda.
En el mismo texto, el acusado pidió “humildemente perdón” y explicó que su acercamiento a la fe lo motivó a “contar la verdad”.
Sin embargo, la familia de Sibora rechaza completamente su nueva versión. “Marco es un monstruo. Quiero que diga quién lo ayudó, porque él no sabía construir paredes”, declaró Elisabetta, la madre de la víctima, al diario El Español.
Un caso que aún busca justicia
El Juzgado de Instrucción Número 3 de Torremolinos continúa investigando los dos homicidios y no descarta que Romeo esté vinculado con otras desapariciones. Actualmente, permanece en prisión preventiva sin derecho a fianza.
De ser hallado culpable, enfrentaría hasta 25 años de cárcel por el asesinato de Sibora y una pena adicional por el homicidio de Paula Martín.
Hoy, los restos de Sibora Gagani descansan en su ciudad natal, Nettuno, tras haber permanecido nueve años ocultos tras una pared. Su historia, marcada por el engaño y el silencio, se ha convertido en uno de los casos más impactantes y perturbadores de la última década en España.


