La Defensoría de los Habitantes advirtió que un vacío legal deja sin control a los gimnasios más pequeños, mientras que actividades de alto impacto como el CrossFit están afectando gravemente la salud y la convivencia de los vecinos por la contaminación sónica.
La Defensoría de los Habitantes ha lanzado un vehemente llamado al Ministerio de Salud para que ponga fin a la indefensión que sufren los vecinos afectados por la contaminación sónica y las vibraciones provenientes de gimnasios ubicados en zonas residenciales.
A través de un informe, la entidad instó a las autoridades sanitarias a crear una regulación más estricta y a cerrar un “vacío legal” que permite a muchos de estos establecimientos operar sin una fiscalización adecuada. El objetivo es proteger el derecho de los ciudadanos a la salud, la intimidad y un ambiente sano.
CrossFit y pesas: El origen de la perturbación
El problema, según el informe, se concentra en las actividades de alto impacto que se han popularizado en los últimos años. Se señala directamente a disciplinas como el CrossFit, que implican la caída constante de pesas, saltos y movimientos explosivos, generando ruidos y vibraciones que traspasan las paredes.
“Estas actividades, sin un adecuado aislamiento, pueden afectar gravemente la salud física y mental de los vecinos, alterando su descanso y bienestar”, advierte la Defensoría.
Un vacío legal que urge corregir
La investigación de la Defensoría identificó una falla clave en la normativa actual: el reglamento sanitario solo exige permisos especiales a los gimnasios con capacidad para más de 100 personas. Esto deja por fuera a una gran cantidad de centros de acondicionamiento más pequeños, que operan sin un control efectivo sobre el impacto que generan en su entorno.
Por esta razón, se ha solicitado formalmente al Ministerio de Salud que actualice la legislación para que todos los gimnasios, sin importar su tamaño, sean regulados en función del tipo de actividad que realizan.


