La desaparición de Ligia Zulema Faerron Jiménez, vecina de San Carlos de 53 años, tomó un nuevo rumbo en la investigación del Organismo de Investigación Judicial (OIJ). Lejos de tratarse de un rapto o un hecho violento, las pesquisas sugieren que la mujer podría haberse ocultado por problemas financieros y un proceso judicial pendiente.
Una línea de investigación diferente
El propio director del OIJ, Randall Zúñiga, confirmó que los indicios recabados hasta ahora no muestran señales de un secuestro ni violencia física en perjuicio de Faerron.
“El hecho de que existan deudas, un juicio en camino y situaciones personales complejas hace que no podamos descartar que la señora haya optado por ocultarse. Esa es una hipótesis sólida dentro de la investigación”, explicó Zúñiga.
La declaración abre la posibilidad de que la desaparición no tenga origen criminal, sino más bien personal, algo que cambia el panorama inicial.
Allanamiento sin rastros de crimen
La mañana de este viernes, agentes del OIJ realizaron un allanamiento en la vivienda de Faerron, en Calle Lapas de San Carlos. Según las autoridades, el operativo no reveló ninguna evidencia que sugiera que allí se cometió un delito.
Este hallazgo coincide con lo que los investigadores llaman la “victimología” del caso: un perfil de la persona desaparecida que ayuda a establecer si existen factores de riesgo ligados a su entorno personal y económico.
Un proceso judicial pendiente
De acuerdo con la Fiscalía Adjunta de Fraudes, Faerron enfrenta un proceso penal por falsedad ideológica (expediente 22-000564-0276-PE). Desde mayo del 2024, el Ministerio Público solicitó apertura a juicio, lo que podría haber influido en las decisiones recientes de la mujer.
Actualmente, la causa judicial se tramita “contra ignorado”, lo que significa que no hay personas directamente vinculadas a la desaparición. El expediente abierto por el Ministerio Público se maneja bajo el número 25-007889-0059-PE.
¿Qué pasó antes de desaparecer?
El último rastro confirmado de Faerron se remonta al 26 de septiembre, cuando fue vista en su casa. Una semana más tarde, el 1.º de octubre, se presentó la denuncia oficial por desaparición. Desde entonces, su paradero sigue siendo un enigma.
En paralelo, el vehículo de la mujer apareció desmantelado y ofrecido en repuestos en redes sociales, un hecho que levantó más preguntas que respuestas en la comunidad sancarleña.
Un caso que mantiene a San Carlos en vilo
El OIJ insiste en que no descartan por completo un daño físico, pero por ahora la hipótesis de que la desaparición esté relacionada con asuntos financieros y legales es la más fuerte.
Mientras tanto, familiares, vecinos y la opinión pública continúan atentos a un caso que mezcla misterio, deudas y un proceso judicial que podría dar nuevas luces sobre lo ocurrido.


