La historia de Andrés Quituizaca, un migrante ecuatoriano, se volvió viral tras difundirse en redes sociales un video en el que denuncia cómo perdió la casa que construyó con una década de esfuerzo en Estados Unidos. Lo que debía ser su refugio al regresar a su natal Cumbe, terminó en un desalojo con policía y fiscalía de por medio.
Diez años de trabajo y envíos de dinero
Según relató Andrés, durante diez años trabajó en Estados Unidos con el único objetivo de enviar dinero a su familia para levantar una vivienda en Ecuador. Su plan era regresar algún día y contar con un techo propio para vivir en paz junto a los suyos.
Sin embargo, al volver, se topó con la noticia de que la casa estaba hipotecada. Su padre, Julián Quituizaca, había solicitado un préstamo a la Cooperativa Jep usando la propiedad como garantía, sin su consentimiento.
Desalojo y ruptura familiar
Ante la falta de pago, el banco decidió rematar la vivienda. La situación se tornó aún más dolorosa cuando, lejos de respaldarlo, sus propios familiares —incluidos su padre y sus hermanas— le exigieron que abandonara la casa.
Pocos días después, llegaron funcionarios judiciales y policías con la orden de desalojo, documento que Andrés se vio obligado a firmar.
Vecinos solidarios y un caso viral
La historia generó indignación en la comunidad y en redes sociales. Vecinos de Cumbe salieron en defensa de Andrés y pidieron que se encuentre una salida justa, mientras el afectado asegura que su familia no tiene intención de asumir la deuda y que esperan que el banco ejecute la venta del inmueble.
El caso, conocido públicamente desde el 21 de marzo, ha abierto un debate en Ecuador sobre la confianza, el sacrificio de los migrantes y la falta de protección frente a este tipo de abusos familiares.


