En una visita oficial al cantón de Acosta, el presidente saliente Rodrigo Chaves ofreció un discurso cargado de críticas al abandono histórico de comunidades rurales y de defensa a su gestión, resaltando las obras ejecutadas en zonas afectadas por fenómenos naturales como la tormenta Nate.
Con un tono directo e irónico, Chaves comentó que “alguna prensa canalla va a decir, Chaves vino a la repela de jocotes a Acosta. Y la verdad es que sí. La fruta más rica del mundo y mi vicio favorito para comer”, expresó entre risas, durante una actividad pública.
El mandatario recordó los estragos que dejó la tormenta Nate en la comunidad, cuando el acceso principal quedó prácticamente destruido, generando aislamiento, falta de servicios médicos y suspensión de clases. “¿Cómo es posible que la gente, los funcionarios públicos, no se enojaran cuando la tormenta Nate dejó casi que inaccesible el único acceso a esta comunidad? Dejando a la gente aislada, incomunicada, sin médico y sin escuela”, lamentó.
Durante su intervención, Chaves subrayó que su administración ha buscado revertir años de abandono. “Todavía nos falta mucho para enmendar lo que el abandono produjo por décadas. (…) Nosotros decidimos transformar la indignación por un lado y el amor al pueblo en acción. Decidimos ponernos a trabajar. Decidimos poner las instituciones a resolver. Como lo está haciendo la Comisión de Emergencia en esta comunidad”, afirmó.
Mostrando las mejoras en infraestructura, el presidente aseguró que los cambios en Acosta son visibles: “Hoy se ve clarito como el amanecer aquí en Acosta. Donde antes había un puente a punto de caerse, hoy tenemos una estructura segura, sólida, hecha para durar. Donde antes había barro y abandono, hoy hay calles asfaltadas. Donde antes había oscuridad, hoy hay luz. Pero sobre todo, donde antes había abandono e indiferencia del pueblo, hoy hay dignidad y un gobierno que sirve de la mano con el gobierno de la municipalidad”.
Anticipando críticas sobre la magnitud de las obras, Chaves respondió a posibles señalamientos mediáticos: “Hay gente que va a decir, ustedes los conocen, medios de comunicación que van a decir, Chaves fue a inaugurar un cabito de puente. Este es un puente enorme porque es un puente que, como un ladrillo, representa uno de miles de ladrillos que juntos han hecho una estructura de progreso, de alivio de riesgos y de dolor para el pueblo”.
Chaves también expresó su deseo de que la indignación social se canalice en exigencias y no en resignación. “Yo quiero que la indignación ya no sea necesaria, pero que la que quede se manifieste en obras concretas. Que esa indignación sea la voz de un pueblo que ya no come moronas que les tiran, sino que exige resultados. Esta obra es evidencia firme de que Costa Rica y su pueblo honorable, dueño de la patria, no están condenados al abandono ni a la indiferencia. Aquí se grita, la patria hoy es diferente, donde la palabra empeñada es la palabra cumplida y no la palabra robada”.
En el cierre de su discurso, el mandatario reiteró su crítica a la desigual aplicación de la ley y llamó a la ciudadanía a apropiarse del poder democrático: “Mientras Dios los ilumine y ustedes encuentren en esa sabiduría y fortaleza que nos da el de arriba, de que esta patria es de ustedes, de que aquí vamos a seguir siendo democráticos y respetuosos de la ley, pero no más siervos menguados, no más comerse el cuentico de la institucionalidad, no más lo que yo llamo la regla de medir de elástico, que usa, por ejemplo, el Poder Judicial. Si usted es poderoso, poderosa, tiene influencias, se estira la ley para acomodarlo. Y si no, se encoge para arrinconarlo”.
Y concluyó: “La paz no significa el ser menguada o menguado. La humildad no significa encarcele a los monarcas o aceptarles arbitrariedades e injusticias. Ustedes son los dueños de esta patria, iguales ante Dios, pero no han sido iguales ante la ley ni las instituciones. Marquen mis palabras. Mientras el futuro esté en sus manos, yo estoy seguro y agradecido con el pueblo y nuestro creador que lo mejor para Acosta, para Costa Rica, está por venir. No dejen nunca más que les arrebaten la propiedad de esta patria, el orgullo que merecen y el respeto del cual son merecedores”.


