El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este lunes una dura advertencia a los grupos narcotraficantes luego de confirmar que fuerzas militares norteamericanas hundieron una segunda embarcación en el mar Caribe. Según el mandatario, la lancha transportaba a tres venezolanos, a quienes calificó de “narcoterroristas”.
La operación en el Caribe
Trump informó que la acción fue ejecutada bajo sus órdenes directas en la zona de responsabilidad del Comando Sur, con sede en Florida. Ningún militar estadounidense resultó herido durante la misión.
“¡Atención! Si transporta drogas que pueden matar a estadounidenses, lo vamos a cazar”, escribió el presidente en su cuenta de Truth Social, acompañado de imágenes del operativo. En el material divulgado, se observan paquetes que, de acuerdo con la Casa Blanca, serían cocaína y fentanilo flotando en el océano tras el ataque.
Una nueva estrategia: del mar a la tierra
Trump aseguró que las operaciones han reducido de manera drástica el movimiento de embarcaciones en la zona del Caribe. “Ya casi no se ven barcos en el océano”, declaró, sugiriendo que los cárteles estarían buscando rutas terrestres para trasladar sus cargamentos.
Ante este panorama, el presidente advirtió que la ofensiva podría extenderse más allá del mar:
“Le estamos diciendo a los cárteles ahora mismo que los vamos a detener también cuando vengan por tierra, así como lo hicimos con los barcos”, afirmó.
Impacto colateral en la región
El mandatario incluso reconoció que la actividad pesquera en la zona podría haberse visto afectada. “Si yo fuera pescador, no querría ir allí; temería que pensaran que llevo drogas a bordo”, comentó.
El ataque se suma a otro ocurrido semanas atrás en circunstancias similares, lo que demuestra un endurecimiento de la política de Washington contra lo que denomina “narcoterrorismo” vinculado al régimen de Nicolás Maduro y al llamado Cártel de los Soles.
Repercusiones en América Latina
El incremento de operaciones militares estadounidenses en el Caribe genera preocupación en varios países de la región, incluida Centroamérica, que históricamente ha sido utilizada como corredor para el trasiego de drogas hacia el norte.
Expertos advierten que el paso de una estrategia marítima a una posible ofensiva terrestre podría significar una mayor presencia militar de EE. UU. en territorio latinoamericano, con consecuencias diplomáticas y de seguridad aún difíciles de prever.


