lunes, 29 junio 2026
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El sacrificio de una abuela en medio del desastre

Una escena de valentía y dolor quedó grabada esta semana en la alcaldía de Iztapalapa, la zona más poblada de Ciudad de México. Allí, la explosión de un camión cisterna cargado con gas licuado dejó al menos ocho muertos, más de 90 heridos y una historia que conmovió a todo el país: la de Alicia Matías Teodoro, de 49 años, quien usó su propio cuerpo para salvar a su nieta de dos años.

El instante decisivo

De acuerdo con testigos, la mujer cubrió a la pequeña Azuleth cuando el estallido convirtió la calle en un infierno de llamas y escombros. El impacto la dejó con quemaduras en el 98 % de su cuerpo, pero la niña sobrevivió. En medio de la confusión, Alicia logró llegar hasta un policía, Sergio Soriano, a quien entregó a la menor antes de perder fuerzas.

Un video muestra al oficial corriendo con la pequeña en brazos mientras pedía auxilio. Minutos después, un motociclista lo trasladó de urgencia hasta un hospital. “La ropa de la niña seguía encendida, la separé, la abracé y logré llevarla a salvo”, relató Soriano a medios locales.

La familia pide un milagro

Mientras la niña se recupera fuera de peligro, la familia de Alicia clama por su vida. Una de sus hijas, entre lágrimas, pidió a los médicos “hacer todo lo posible” para salvarla. La mujer quedó con heridas graves, sin cabello y con su piel devastada por el fuego.

La tragedia ocurrió mientras ella cuidaba a su nieta, ya que su hija trabajaba en el sitio como verificadora de boletos en el transporte público. “No le tocaba estar ahí, pero dio la vida por mi hija”, expresó la joven madre.

El origen del siniestro

El camión cisterna transportaba casi 50 mil litros de gas LP cuando volcó en una curva cercana al paradero de Santa Marta. El accidente provocó una fuga masiva que derivó en una explosión devastadora. La onda expansiva dañó al menos 32 vehículos y arrasó con todo a su paso.

La Fiscalía de Ciudad de México abrió una investigación para determinar si hubo negligencia en la conducción o fallas en el sistema de seguridad del vehículo.

Más que una tragedia

En un país acostumbrado a convivir con emergencias de gran magnitud, la historia de Alicia resalta como un símbolo de amor y sacrificio. No se trata solo de cifras de muertos o heridos, sino de un acto humano extraordinario: una abuela que decidió enfrentar el fuego para que su nieta pudiera vivir.

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