jueves, 4 junio 2026
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Caos en Nepal: una multitud persiguió, golpeó, desnudó y tiró a un río al ministro de Finanzas

Nepal vive una de sus peores crisis políticas en décadas

El país asiático enfrenta horas de máxima tensión luego de que el primer ministro KP Sharma Oli renunciara en medio de una ola de protestas juveniles que rápidamente se transformaron en un estallido social con saldo sangriento: al menos 19 muertos y más de 300 heridos.

La furia en las calles no se detuvo ni con la dimisión del jefe de gobierno. Manifestantes atacaron residencias oficiales, incendiaron el Parlamento y golpearon brutalmente a Bishnu Prasad Paudel, ministro de Finanzas, a quien persiguieron, desnudaron y lanzaron a un río en plena vía pública. Los videos del ataque circularon ampliamente en redes sociales, amplificando la conmoción internacional.

Funcionarios bajo fuego

El clima de violencia alcanzó también a otras figuras del poder. La casa del exprimer ministro Sher Bahadur Deuba fue atacada y tanto él como su esposa, la ministra de Relaciones Exteriores Arju Rana Deuba, resultaron heridos. Otras residencias oficiales, incluida la del propio Oli y la del líder maoísta Pushpa Kamal Dahal, también fueron blanco de incendios y pedradas.

El aeropuerto internacional de Katmandú tuvo que suspender operaciones parcialmente por la magnitud de las protestas, lo que refleja el grado de parálisis que vive la capital.

Renuncia en cadena y fractura política

La dimisión de Oli fue seguida por la salida de al menos cuatro ministros de su gabinete, entre ellos el de Agricultura, Ramnath Adhikari, quien acusó al gobierno de mantener un “comportamiento dictatorial”. En su declaración, Oli aseguró que dimitía “para dar pasos hacia una solución política”, pero la violencia en las calles mostró que la crisis ya había superado a su administración.

Organizaciones como Amnistía Internacional denunciaron que la policía usó munición real contra los manifestantes, lo que aumentó el enojo popular y la presión internacional sobre Katmandú.

La generación que encendió la revuelta

El epicentro de las protestas es un movimiento juvenil autodenominado “Generación Z”, que tomó las calles para exigir elecciones anticipadas, disolución del Parlamento y un gobierno interino encabezado por representantes de los manifestantes.

La chispa inicial fue una prohibición temporal de redes sociales, que los jóvenes interpretaron como un intento de censura y control. Aunque el gobierno levantó la medida horas después, la indignación ya había escalado hasta transformarse en un estallido generalizado contra la corrupción y la falta de oportunidades.

Una crisis que trasciende fronteras

Nepal, que en las últimas dos décadas pasó de una monarquía absoluta a un sistema republicano con fuertes tensiones internas, vuelve a enfrentar el fantasma de la inestabilidad. La violencia reciente revive recuerdos de la guerra civil maoísta (1996-2006), un conflicto que dejó más de 13.000 muertos y que aún marca la política del país.

La comunidad internacional sigue con atención la evolución de los hechos, pues un Nepal en crisis no solo amenaza su propia gobernabilidad, sino también el delicado equilibrio geopolítico de la región, marcada por la influencia de China e India.

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