lunes, 29 junio 2026
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Así quedó la casa de un futbolista de Benfica: fue bombardeada con su esposa embarazada y su hija adentro

El ataque que estremeció al mundo del fútbol

Lo que debía ser una noche más en Kiev terminó en tragedia material y miedo profundo. El pasado 7 de setiembre, varios misiles rusos impactaron un edificio residencial en la capital ucraniana, entre ellos el apartamento donde vivía el futbolista Heorhiy Sudakov, reciente fichaje del Benfica portugués.

En el momento del ataque, dentro del inmueble estaban su esposa, embarazada de más de siete meses, y su hija de apenas tres años. Ambas lograron salir con vida e ilesas, un hecho que el propio jugador calificó como un “milagro” en sus redes sociales.

Una familia marcada por la guerra

Sudakov, de 23 años, no se encontraba en el lugar: estaba concentrado en Polonia con la selección ucraniana. Sin embargo, las imágenes que compartió mostraron la magnitud de los daños. Los pisos superiores del edificio quedaron totalmente destruidos y las ruinas reflejan la violencia del impacto.

El mediocampista no es ajeno a la dureza de la guerra. En 2022 relató que, junto a su esposa —también embarazada en ese entonces—, pasó días oculto en un búnker antes de recorrer más de 500 kilómetros hasta Leópolis para ponerse a salvo.

De Donetsk a Lisboa, con el peso de la guerra a cuestas

Formado en el Shakhtar Donetsk, Sudakov construyó toda su carrera en Ucrania antes de fichar este año por el Benfica, en una transferencia cercana a los 27 millones de euros. El club portugués, donde también militan Nicolás Otamendi y Enzo Barrenechea, expresó su respaldo y solidaridad con el jugador tras conocerse la noticia.

Para Sudakov, la mudanza a Portugal significaba un respiro en medio del conflicto, pero la guerra volvió a golpearlo directamente a través de su familia.

La otra cara del deporte

El caso de Sudakov vuelve a poner sobre la mesa cómo la invasión rusa a Ucrania ha trastocado la vida de miles de familias, incluso de figuras públicas. En este escenario, los futbolistas ucranianos que logran salir al extranjero viven con la permanente angustia de lo que ocurre con los suyos en casa.

Mientras el Benfica lo espera para seguir brillando en las canchas europeas, Sudakov enfrenta la incertidumbre de reconstruir no solo su vivienda, sino la seguridad emocional de su esposa y su hija, sobrevivientes de un ataque que pudo terminar en tragedia mayor.

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