miércoles, 3 junio 2026
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Identifican un pesticida común en frutas y verduras que puede dañar el cerebro infantil desde el vientre materno

Pesticida en frutas y verduras preocupa por posibles daños al cerebro infantil desde el embarazo

El consumo de frutas y verduras es clave para una dieta saludable, pero un nuevo estudio internacional encendió las alarmas sobre la exposición a un pesticida muy utilizado en la agricultura: el clorpirifós. Según la investigación publicada en la revista JAMA Neurology, este compuesto puede atravesar la placenta y alterar el desarrollo cerebral del feto, con consecuencias que se manifiestan años después.

¿Qué es el clorpirifós y por qué se usa tanto?

El clorpirifós pertenece a la familia de los organofosforados, químicos diseñados para eliminar plagas agrícolas. Se aplica de manera intensiva en frutas, verduras y granos, lo que lo convierte en un pesticida muy presente en la cadena alimentaria.

Aunque en Estados Unidos se prohibió su uso residencial desde 2001, sigue autorizado en la agricultura de muchos países. En Costa Rica, organizaciones ambientalistas han pedido en varias ocasiones una revisión de su empleo, tomando en cuenta los riesgos acumulados para la salud.

Lo que encontró la ciencia

El estudio siguió a niños de entre 6 y 14 años que habían estado expuestos al pesticida desde el vientre materno. Las resonancias magnéticas revelaron cambios en zonas clave del cerebro, como la corteza frontal y temporal, encargadas de la memoria, la atención y el control de emociones.

Entre los hallazgos más preocupantes están:

Engrosamiento anormal de la corteza cerebral.

Reducción en la sustancia blanca, que conecta distintas áreas del cerebro.

Menor densidad neuronal y disminución del flujo sanguíneo cerebral.

Estos cambios estructurales se reflejaron también en la práctica: los niños expuestos presentaron dificultades en coordinación, movimientos finos y programación motora, especialmente en la mano no dominante.

¿Cómo provoca daño este pesticida?

Los investigadores explican que el clorpirifós genera estrés oxidativo e inflamación en el cerebro en desarrollo. Esto compromete a las mitocondrias, que producen la energía necesaria para la maduración neuronal, y afecta la formación de la mielina, una capa que recubre las conexiones nerviosas.

En modelos animales ya se había demostrado que este químico interrumpe la creación de sinapsis y puede incluso causar muerte celular. El estudio en humanos confirma que estos procesos biológicos tienen consecuencias visibles y medibles en la estructura cerebral infantil.

Riesgo invisible en la mesa

La exposición no requiere contacto directo con el pesticida: basta con consumir frutas y verduras cultivadas con clorpirifós. El riesgo es mayor en mujeres embarazadas, pues el químico llega al torrente sanguíneo fetal y se instala en el cerebro en formación.

Especialistas recomiendan como medidas preventivas:

Lavar y pelar los productos agrícolas antes de consumirlos.

Optar por alimentos orgánicos siempre que sea posible.

Favorecer cultivos locales que usen menos agroquímicos.

Un debate pendiente

El caso del clorpirifós se suma a una discusión más amplia: ¿cómo equilibrar la productividad agrícola con la protección de la salud pública? Costa Rica, al ser uno de los países con mayor uso de agroquímicos per cápita en el mundo, enfrenta un reto particular.

Los hallazgos científicos ponen sobre la mesa la necesidad de políticas más estrictas y de alternativas sostenibles que garanticen la seguridad alimentaria sin poner en riesgo a las futuras generaciones.

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