El robo que terminó en burla
Un grupo de delincuentes puso en marcha un plan casi de película para ingresar a un banco durante la madrugada. Cortaron la electricidad del edificio, desactivaron las cámaras de seguridad y, tras realizar un boquete desde una obra en construcción lindera, lograron entrar sin ser detectados.
Una vez dentro, forzaron accesos internos, manipularon sensores con cartón y hasta dañaron un equipo de seguridad para evitar registros. La escena parecía preparada para un gran golpe. Sin embargo, al abrir la bóveda se toparon con una sorpresa amarga: la caja fuerte estaba vacía.
“Se fueron con las manos vacías”, confirmaron los investigadores, que ahora siguen el rastro de la banda.
La investigación en marcha
Al lugar acudieron varias divisiones policiales, incluyendo el Comando de Patrullas, el Cuerpo de Operaciones Especiales y la Policía Científica. Los agentes levantaron huellas, revisaron el perímetro y analizan grabaciones de cámaras de seguridad tanto dentro como fuera del banco.
De momento no hay detenidos, pero la búsqueda continúa en distintos sectores de Zárate. La policía también revisa los registros fílmicos de la zona para reconstruir los movimientos de los sospechosos antes y después del intento de robo.
El hecho generó revuelo entre los vecinos, que observaron durante horas el despliegue de peritos y patrullas alrededor del banco.
Contexto: robos planificados pero sin éxito
Los “boqueteros”, como se conoce en Argentina a este tipo de ladrones que acceden por túneles o agujeros en paredes, han protagonizado golpes históricos en ese país. Algunos lograron hacerse con millones, pero otros, como este caso, terminaron en un fiasco.
La modalidad se popularizó en los años 90 y 2000, cuando varios bancos y joyerías fueron blanco de bandas organizadas. Sin embargo, el endurecimiento de las medidas de seguridad y los controles en zonas financieras ha dificultado este tipo de delitos, lo que explica en parte por qué los delincuentes de Zárate encontraron una caja fuerte sin botín.
Otro episodio insólito en Mar del Plata
Mientras tanto, en otra ciudad argentina ocurrió un hecho muy distinto pero igualmente llamativo. En Mar del Plata, un hombre ingresó a una heladería de la calle Constitución para robar, aunque lo hizo de manera insólita: antes de cometer el delito, le pidió disculpas a la empleada.
“Perdóname, pero te tengo que robar”, le dijo con calma, según quedó registrado en las cámaras de seguridad. No mostró armas ni ejerció violencia, y hasta mantuvo una breve charla con la trabajadora. El episodio, aunque de menor magnitud que el intento en Zárate, volvió a poner sobre la mesa la sensación de inseguridad que viven distintas ciudades argentinas.


