El expresidente José María Figueres Olsen rompió el silencio tras conocerse la resolución judicial que dio un sobreseimiento definitivo a varios de sus familiares en el litigio por los bienes de su madre, Karen Olsen.
El exmandatario afirmó que su acción legal no se debe a intereses de herencia, sino a su rol como garante legal de su madre, nombrado por un juzgado de familia debido a la fragilidad física y mental de Olsen, de 91 años.
“Defiendo lo que le pertenece a mi madre”
En una carta pública, Figueres aseguró que su objetivo es restablecer la voluntad de su madre: convertir la casa familiar en Curridabat y sus jardines en un museo en memoria de su padre, el expresidente José Figueres Ferrer, conocido como don Pepe.
“A sus 91 años, en condiciones de gran fragilidad física y mental, mi madre fue despojada de todos sus bienes. Lo que busco con acciones legales es que se los devuelvan para que se cumpla su voluntad”, expresó.
Señalamientos contra su hermana Christiana
Figueres apuntó directamente a su hermana, la reconocida diplomática internacional Christiana Figueres, de quien deduce provino el comunicado en el que se dio por cerrado el litigio.
Recordó que durante la campaña electoral pasada, según él, ella lo habría perjudicado sacando temas familiares al ámbito público. Ahora, sostiene, vuelve a hacer lo mismo:
“Eso nunca debió ocurrir. Sin embargo, amigos y amigas preocupados por este asunto merecen conocer algunos hechos importantes”, escribió.
El expresidente también criticó que el comunicado hable de un “punto final” en el proceso judicial, cuando su equipo legal ya apeló la decisión y el caso continúa en etapa intermedia.
Reclamos por trato hacia su madre
Uno de los apartados más duros de su mensaje fue dirigido al comportamiento de sus familiares hacia Karen Olsen en los últimos años.
Aseguró que su hermana y sus sobrinos han sido indiferentes con la salud y bienestar de su madre, incluso en fechas significativas como el pasado Día de la Madre, donde —según afirma— no la visitaron ni le hicieron llegar un gesto.
“Ni preguntar por su estado de salud, ni una tarjeta, ni una flor. Nada. Por algo el Juzgado de Familia con vista en abundante evidencia me nombró garante y protector de mi madre”, agregó.
Llamado a “sanar heridas”
Figueres cerró su mensaje con un llamado a la reconciliación, pero condicionado a que se devuelvan los bienes que asegura fueron arrebatados a su madre.
“Sanemos heridas. Empecemos por devolverle a nuestra madre lo que le pertenece, para que el día en que el Señor la llame a su lado, podamos cumplir su voluntad y crear en su propiedad un museo en memoria de mi padre, don Pepe”.
La otra cara del litigio
Del otro lado, los familiares favorecidos con el sobreseimiento —incluyendo a Christiana Figueres— han insistido en que no existió ningún robo ni acto ilícito en la administración de la herencia, y que lo único que han hecho es respetar las decisiones que en vida tomó Karen Olsen.
Con la apelación en marcha, el conflicto interno de una de las familias más influyentes de la política costarricense sigue lejos de cerrarse, pese al deseo de algunos de darlo por concluido.


