El Triángulo de las Bermudas, esa región del Atlántico cargada de misterio entre Miami, Puerto Rico y las Islas Bermudas, podría tener una respuesta más terrenal de la mano de la ciencia.
El Dr. Simon Boxall, oceanógrafo de la Universidad de Southampton, sostiene que los accidentes registrados en la zona pueden explicarse por un fenómeno natural: las olas gigantes o rogue waves.
Según sus investigaciones, estas formaciones marinas alcanzan alturas de hasta 30 metros, lo suficiente para poner en riesgo embarcaciones de gran tamaño y ocasionar hundimientos en cuestión de minutos. “Son empinadas y altas; hemos registrado olas de más de 30 metros. Un barco atrapado por una de estas podría desaparecer en apenas dos o tres minutos”, explicó el científico al medio británico Daily Mail.
Un área rodeada de mitos y teorías
El Triángulo de las Bermudas ha sido escenario de múltiples relatos cargados de misticismo: desde supuestas abducciones extraterrestres hasta teorías de portales interdimensionales. Estas explicaciones surgieron a partir de la desaparición de aviones y barcos sin rastro aparente.
No obstante, los registros estadísticos desmienten la idea de que se trate de una zona más peligrosa que otras rutas marítimas de gran tráfico. Miles de vuelos y embarcaciones cruzan diariamente el área sin sufrir percances.
Ciencia contra misterio: una visión más realista
Boxall y otros investigadores sostienen que la combinación de olas gigantes, tormentas, condiciones meteorológicas extremas y errores humanos son suficientes para explicar las tragedias atribuidas al Triángulo de las Bermudas.
De hecho, simulaciones realizadas por equipos científicos muestran cómo una sola ola extrema puede dañar o destruir un buque en minutos, especialmente si este se encuentra en medio de una tormenta.
Aunque la fascinación popular por este enigma seguirá alimentando libros, películas y teorías conspirativas, la ciencia parece estar acercándose a respuestas más racionales y comprobables.


