Una selfie que terminó en tragedia
Lo que debía ser un recuerdo más de un paseo en pareja terminó en un accidente fatal en Italia. Andrea Mazzetto, de 30 años, perdió la vida luego de caer por un barranco de aproximadamente 200 metros, tras intentar recuperar su celular en el sitio turístico conocido como Altar Knotto, en la localidad de Rotzo.
El hecho ocurrió el sábado mientras el joven disfrutaba de una caminata junto a su novia, Sara Bragante. Ambos habían compartido en redes sociales imágenes de sus recorridos por distintas zonas del país, como parte de un viaje que documentaban día a día.
La “última foto”
Momentos antes del accidente, la pareja se había tomado una selfie en la cima de la formación rocosa. Minutos más tarde, el teléfono de Mazzetto cayó al vacío y él intentó recuperarlo. En esa maniobra perdió el equilibrio y se precipitó al barranco.
Los equipos de rescate llegaron al sitio en helicóptero, pero ya nada se pudo hacer: el joven murió en el acto.
Su pareja compartió después la imagen tomada minutos antes del accidente con un mensaje desgarrador: “Nuestra maldita última foto juntos. Siempre estarás conmigo, mi osito”.
Una vida interrumpida
Mazzetto, quien trabajaba como contratista en el área de la construcción, será sepultado el próximo miércoles 24, según informaron medios locales. Su cuenta de Instagram, con cerca de 2.500 seguidores, quedó como testimonio de los paseos y caminatas que realizaba junto a su novia.
Selfies mortales: una tendencia peligrosa
Aunque pueda parecer un caso aislado, lo ocurrido refleja un problema creciente a nivel mundial: los accidentes fatales mientras se toman selfies en lugares de riesgo.
En 2021, la belga Zoe Snoeks, de 33 años, murió al caer 30 metros en un viaje por Europa mientras intentaba fotografiarse en un precipicio. Ese mismo año, el británico Jack Fenton, de 22 años, falleció en Atenas tras acercarse a un helicóptero para tomarse una foto y ser alcanzado por las aspas.
De acuerdo con investigaciones internacionales, en los últimos años las muertes relacionadas con selfies se han convertido en un fenómeno cada vez más frecuente, especialmente entre jóvenes que buscan capturar imágenes llamativas en sitios turísticos o extremos.
Una reflexión pendiente
El accidente de Andrea Mazzetto deja una enseñanza dura: el riesgo de intentar inmortalizar un momento puede terminar en tragedia. Autoridades en distintos países han empezado a promover campañas de prevención para alertar sobre los peligros de las selfies imprudentes, sobre todo en sitios naturales o en zonas de difícil acceso.
En Italia, la imagen compartida por Sara Bragante se transformó en un símbolo doloroso de cómo una foto puede marcar el límite entre la vida y la muerte.


