En medio de un escenario político inédito en Costa Rica, el presidente Rodrigo Chaves compareció el viernes 22 de agosto ante la comisión legislativa que debe recomendar si se le retira o no la inmunidad presidencial para enfrentar un proceso judicial.
La sesión marcó un hito, pues según confirmó la Corte Suprema de Justicia, es la primera vez desde 1949 que un mandatario en ejercicio enfrenta un pedido de desafuero. La solicitud fue aprobada por la Corte el pasado 1 de julio, luego de que la Fiscalía acusara al presidente el 7 de abril por presunta concusión o abuso de funciones, en relación con supuestos contratos de consultoría “a la medida” para comunicación estratégica, mercadeo y análisis de opinión.
Durante la comparecencia Chaves rechazó de forma tajante los señalamientos. “Es imposible el delito de concusión”, afirmó, calificando el proceso como “una trama vergonzosa” y apuntando directamente al fiscal general, Carlo Díaz.
El mandatario elevó el tono y advirtió que no piensa retroceder:
“Para terminar esta contextualización política de Carlo Díaz, la Sala Tercera, y algunos otros que en mi opinión trabajan en esta Asamblea, les voy a decir que mi voz no se va a callar. No se va callar hoy, no se va a callar hasta que yo me muera o hasta que hayamos rescatado la dignidad de mi amada patria”.
Fuera del plenario, el presidente fue recibido por decenas de simpatizantes que se manifestaron en su apoyo. Frente a ellos, lanzó una nueva arremetida contra magistrados y el fiscal:
“Ya esta no es la finca de los hermanitos esos (Arias). Ya este no es el país donde la ley se le aplica como les da la gana a 16 magistrados corruptos y su peón, el ungido por el diablo, Carlo Díaz”.
Ahora, el destino del proceso está en manos de la Asamblea Legislativa, que deberá decidir si le retira el fuero al presidente para que la justicia continúe con el caso.


