jueves, 4 junio 2026
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Niño reclamó terreno sin dueño y años después fundó su propio país: Es presidente, tiene leyes y pasaporte

Un joven australiano fundó su propio país en Europa, pero no puede vivir en él

Lo que comenzó como una curiosidad adolescente terminó convirtiéndose en un experimento político que hoy capta la atención internacional. Daniel Jackson, nacido en Australia, tenía apenas 14 años cuando, junto a un grupo de amigos, descubrió en los mapas una franja de tierra sin reclamar entre Serbia y Croacia. Se trataba de 1,6 hectáreas de bosque que nunca había sido oficialmente incorporada a ningún Estado desde la disolución de Yugoslavia.

A los 20 años, Jackson formalizó la idea: fundó Verdis, una micronación con bandera, leyes propias y hasta pasaporte. Su nombre proviene del latín viridis (“verde”), en alusión a la visión ambientalista con la que fue concebido el proyecto.

Aunque el territorio supera en tamaño a la Ciudad del Vaticano, nunca ha estado habitado. Aun así, más de 15.000 personas han solicitado la ciudadanía de Verdis, de las cuales unas 400 han sido aceptadas. La mayoría son hombres, y los siete ministros que conforman el pequeño gabinete también lo son. “Es mucho más difícil encontrar mujeres interesadas en participar”, admite el joven presidente.

Una nación sin reconocimiento

El principal obstáculo es que ni Serbia ni Croacia reconocen a Verdis como Estado legítimo. De hecho, cuando Jackson intentó asentarse en el lugar en octubre de 2023, fue desalojado por la policía croata y se le prohibió la entrada de por vida. Desde entonces, el joven vive en lo que llama “exilio”, gestionando a distancia la administración de su micronación.

Actualmente, estudia croata y serbio, busca fondos mediante donaciones y venta de productos, y expide pasaportes simbólicos a sus ciudadanos. Aunque asegura que expertos en derecho internacional le han confirmado que el territorio “legítimamente le pertenece”, reconoce que es imposible litigar contra Croacia si no le permiten acceder a su sistema legal.

Una visión a futuro

Jackson imagina a Verdis como un país neutral, un centro para organizaciones no gubernamentales y un espacio alternativo de cooperación internacional. Sin embargo, también confiesa que su ambición no es aferrarse al poder: “Algún día quiero ser un ciudadano normal y dejar la presidencia. Si hay elecciones, respetaré los resultados”.

De momento, la joven micronación sigue existiendo solo en papel, en línea y en la imaginación de quienes creen en ella. Y su creador, aún en el exilio, insiste en que Verdis no es un juego, sino un intento serio de construir algo nuevo en un rincón olvidado de Europa.

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