El presidente Rodrigo Chaves reconoció que el país atraviesa por niveles altos de violencia, aunque insistió en que la situación ha sido sobredimensionada en el debate público.
“Siguen las voces que quieren engañarlo a usted sobre cuáles son las causas de los homicidios y el desastre en seguridad pública, que no es tan grande como lo quieren poner, pero es excesivo para una nación como la nuestra”, señaló el mandatario durante su tradicional conferencia de prensa de los miércoles.
De acuerdo con Chaves, el problema no radica únicamente en el Ejecutivo. Por el contrario, responsabilizó a la Asamblea Legislativa y al Ministerio Público por no impulsar cambios contundentes en la lucha contra el crimen.
El jefe de Estado criticó a los diputados que, según dijo, “no quieren endurecer las leyes”, y también apuntó contra “una fiscalía incompetente” que, a su juicio, no logra dar resultados.
Las cifras, sin embargo, revelan una realidad preocupante: para julio de este año el país ya superaba los 500 homicidios, y las proyecciones del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) estiman que al cierre del año podrían registrarse entre 850 y 900 asesinatos, un nivel similar al del 2023.
Aunque el mandatario defendió su postura de que la crisis “no es tan grande” como algunos la presentan, las estadísticas consolidan a Costa Rica como uno de los países más violentos de la región en los últimos dos años.


