A partir de este lunes 18 de agosto, los diputados y funcionarios de la Asamblea Legislativa ya no contarán con el servicio de refrigerios en el cafetín interno, luego de que la institución decidiera suspender de forma temporal esta atención.
La medida responde a una notificación de la Contraloría General de la República, emitida mediante el oficio N.° DFOE-GOB-0352, en el que se establecen lineamientos que el Congreso debe cumplir para continuar con este tipo de contrataciones.
El servicio consistía en la entrega de bocadillos y frutas durante las jornadas plenarias, como un apoyo logístico en medio de las extensas sesiones. Sin embargo, tras la advertencia del órgano contralor, el Parlamento indicó que se encuentra elaborando la documentación técnica y jurídica necesaria para ajustarse a los requerimientos.
“Actualmente se está trabajando en la elaboración de la documentación técnica y jurídica correspondiente, con el fin de cumplir a cabalidad con los requerimientos establecidos por dicho órgano contralor”, señaló la Asamblea en un comunicado oficial.
Una vez que el proceso se complete y se cuente con el debido respaldo normativo, las autoridades legislativas aseguraron que se reanudará el servicio, siempre que se cumplan las condiciones exigidas.
Contexto y repercusiones
Este tipo de servicios dentro de instituciones públicas suelen estar sujetos a la fiscalización de la Contraloría, con el fin de garantizar transparencia en la contratación y uso de recursos estatales. El cierre temporal del cafetín podría generar incomodidad en las sesiones prolongadas, pero también abre la discusión sobre los controles que deben existir en los gastos de apoyo a los diputados.
En la práctica, los legisladores deberán ingeniárselas sin el acostumbrado refrigerio, al menos mientras se completa el proceso administrativo.


