De un proyecto de vida a un cierre abrupto
Durante siete años, Mayra Blasco creyó tener su futuro sentimental definido. Convivía con Diego, un hombre con el que había compartido planes de matrimonio y el sueño de formar una familia. Sin embargo, una mañana cualquiera todo cambió: él decidió irse sin dar mayores explicaciones.
Mayra, abogada de 39 años y residente de Mar del Plata, narró que la relación comenzó en 2016 gracias a un intercambio casual de mensajes en redes sociales. Al poco tiempo, vivían juntos. Los primeros años estuvieron marcados por metas compartidas: ella finalizando su carrera de Derecho y él buscando estabilidad laboral. Incluso realizaron viajes y disfrutaban de una vida que parecía sólida.
Pero en 2023, la llegada de una nueva compañera al trabajo de Diego coincidió con un cambio drástico en su actitud. “Estaba apagado, distante”, recordó Mayra. Intentó acercarlo con gestos como regalarle entradas para que fuera a ver a Boca Juniors, pero el vínculo ya mostraba grietas.
El día que todo se vino abajo
Una mañana, luego de que él llegara tarde de una salida con amigos, Mayra le reclamó por no saludarla al llegar. La respuesta fue tajante: estaba cansado de los reproches y se iba. Pensó que era algo temporal, pero terminó siendo el fin definitivo.
Pocos días después, una amiga le contó que lo había visto caminando con otra mujer, también compañera de trabajo. El golpe emocional fue profundo, aunque Mayra decidió no confrontar directamente a la joven. “Ella no tiene la culpa, el problema es él”, afirmó.
Un viaje para sanar… y una noticia inesperada
Para sobrellevar la ruptura, aceptó un pasaje que su padre le regaló para viajar a Europa con amigas. Desde allá, al ver fotos de su ex acompañado, le escribió buscándole explicaciones, pero solo recibió un frío mensaje con signos de interrogación.
A su regreso, intentó reunirse con él para cerrar el capítulo, pero él se negó. “La poca responsabilidad afectiva fue lo que más me molestó. Si hubiera hablado, quizá se podían revertir las cosas”, reflexionó.
Seis meses después, la sorpresa final
En febrero de este año, medio año después de la separación, una amiga le contó que Diego se había casado… con la misma mujer que había visto junto a él. La noticia la dejó con sentimientos encontrados: “Siento que me serruchó el piso, pero no le deseo el mal. Es lo que me tocó vivir”.
Hoy, Mayra asegura que la experiencia la hizo replantearse la vida y su propia fortaleza emocional. Asiste a terapia, mantiene una actitud positiva y valora la lección aprendida: “Venimos solos y nos vamos solos. La gente que aparece en nuestro camino es para enseñarnos algo. Y eso pasó con él. La vida sigue”.


