miércoles, 3 junio 2026
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Australia prueba carreteras que brillan en la oscuridad para mejorar la seguridad vial

En las zonas rurales de Australia, manejar de noche puede convertirse en un verdadero reto: caminos sin postes de luz, curvas cerradas y tramos donde la visibilidad es mínima. Para enfrentar ese problema, el estado de Victoria está probando una idea que suena sacada de la ciencia ficción, pero que ya está en funcionamiento: carreteras que brillan en la oscuridad.

La iniciativa consiste en aplicar sobre el asfalto una pintura fotoluminiscente que, durante el día, absorbe energía solar y, por la noche, la devuelve en forma de luz verde visible. Este resplandor marca carriles, curvas y cruces sin necesidad de electricidad ni postes de alumbrado. La propuesta busca no solo hacer más seguro el manejo nocturno, sino también reducir costos y consumo energético.

Una respuesta a un problema común en caminos rurales

El Departamento de Transporte de Victoria y la empresa Tarmac Linemarking están liderando el proyecto piloto en la región de Gippsland, al este del estado. Se eligió esta zona porque combina tramos oscuros con curvas pronunciadas, condiciones que suelen aumentar el riesgo de accidentes.

El material utilizado, llamado Tacti-Glo, es resistente a la intemperie y no requiere mantenimiento constante. A diferencia de la iluminación eléctrica, no genera gastos de energía ni contaminación lumínica, lo que lo hace una opción más amigable con el ambiente. Además, pintar un kilómetro con esta tecnología puede costar hasta cinco veces menos que instalar postes de luz.

Cómo funciona y dónde podría aplicarse

La aplicación es similar a la pintura vial común: se coloca sobre el pavimento con la misma maquinaria, pero con una diferencia clave, la capacidad de brillar durante horas sin una fuente de energía activa. El nivel de luminosidad se puede ajustar según el riesgo de cada tramo: más intenso en intersecciones o curvas peligrosas, y más tenue en rectas de bajo riesgo.

Este sistema no está pensado para reemplazar por completo otras señales, sino para complementarlas. Incluso puede funcionar junto con cámaras, sensores o reflectores ya instalados.

Potencial global y próximos pasos

Aunque nació como un experimento local, la propuesta ya atrajo la atención de países como Canadá, Japón y Estados Unidos, interesados en replicar el modelo. En Australia, el estado de Nueva Gales del Sur planea probarlo en Bulli Pass, una carretera montañosa con alto índice de accidentes.

Durante los próximos meses, las autoridades medirán la durabilidad, la resistencia a la lluvia y el sol, el desgaste por el tráfico y, sobre todo, el impacto en la reducción de accidentes. Si los resultados son positivos, podría iniciarse una expansión nacional y, eventualmente, convertirse en un estándar para zonas rurales con problemas de visibilidad.

En un contexto mundial donde la seguridad vial y la sostenibilidad son prioridades crecientes, estas carreteras que se iluminan por sí solas podrían marcar un antes y un después. Y aunque el experimento está del otro lado del planeta, no sería descabellado pensar que en un futuro caminos parecidos puedan aplicarse en zonas remotas de Costa Rica, como rutas rurales de Guanacaste, Puntarenas o la Zona Norte, donde la falta de iluminación sigue siendo un riesgo constante.

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