Un potente terremoto de magnitud 8.8 ocurrido este martes en el este de Rusia ha provocado una serie de reacciones entre la comunidad científica internacional. Aunque el epicentro se localizó a miles de kilómetros de Costa Rica, expertos advierten que una ruptura de esa magnitud podría generar efectos graves si ocurriera en suelo nacional.
La advertencia de un vulcanólogo costarricense
El reconocido vulcanólogo Gino González explicó que una falla con una ruptura de tal extensión podría dividir el territorio costarricense desde el norte hasta el sur. Según detalló, este tipo de eventos geológicos involucran rupturas de hasta 400 kilómetros, una dimensión capaz de atravesar el país desde Santa Elena hasta Punta Uvita.
“Estamos hablando de una ruptura con una energía colosal. En un escenario como ese, la corteza podría fracturarse de forma continua en una línea que abarque gran parte del Pacífico costarricense”, indicó González.
Temor inicial por tsunami fue descartado
Apenas se registró el movimiento telúrico en Rusia, las autoridades internacionales activaron alertas preventivas por un posible tsunami. Incluso se estimaron olas de hasta tres metros en el Pacífico, aunque la amenaza fue rápidamente descartada para Costa Rica.
Según explicó el experto, el país cuenta con un escudo natural compuesto por cadenas de islas en el Pacífico, como Hawái y otras formaciones oceánicas, que disipan gran parte de la energía de posibles tsunamis originados a esa distancia.
Corrientes anómalas alertan a autoridades marítimas
Aunque el riesgo de un tsunami fue eliminado, los efectos del sismo ya se reflejan en el comportamiento del océano. En la marina de Flamingo y otras zonas costeras del Pacífico, se han reportado alteraciones inusuales en las corrientes.
Las autoridades costarricenses han activado protocolos de vigilancia constante en el litoral, particularmente en marinas, bahías y zonas propensas a variaciones de marea.
“La prevención es esencial. Aunque no hay alerta de tsunami, los cambios en el comportamiento marino son reales y podrían representar un riesgo para embarcaciones pequeñas o bañistas desprevenidos”, señaló un oficial de la Comisión Nacional de Emergencias.


