El expresidente de la República, Miguel Ángel Rodríguez Echeverría (1998-2002), lanzó un baño de realidad sobre las aspiraciones del oficialismo de conseguir al menos 40 diputados en las próximas elecciones, asegurando que ese escenario es prácticamente imposible en la actual configuración política del país.
Rodríguez, quien gobernó durante la última etapa en la que el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) se acercó a la mayoría simple en la Asamblea Legislativa con 27 diputados, advirtió que el bipartidismo que dominó Costa Rica por décadas es ya cosa del pasado. “Nadie lo va a tener. Yo no lo veo posible. Vivimos una fragmentación muy distinta”, afirmó categórico a Noticias Columbia.
El exmandatario recordó que incluso en su administración, donde el PUSC tenía una bancada robusta, el poder legislativo ya mostraba signos de dispersión.
“No vivimos la época bipartidista de aquí en muchas épocas. Vivimos ahora con muchísimos partidos. ¿Cuántos candidatos presidenciales va a haber? ¿15, 17, 18? Probablemente cinco o seis partidos van a tener diputaciones”, reflexionó.
En momentos en que el oficialismo impulsa la idea de construir una mayoría parlamentaria amplia para viabilizar su agenda de reformas, Rodríguez hizo énfasis en que las mayorías en el Congreso no se construyen con hegemonía, sino con diálogo.
“Eso no quiere decir que no se pueda pensar —y se debe pensar— en construir esas mayorías en el Congreso a base de la negociación de propuestas válidas que convenzan, y que se sepa dialogando llegar a construir esas mayorías en el Congreso”, subrayó.
Consultado sobre la percepción negativa que ha tomado el término “negociación política”, Rodríguez fue enfático: “Toda la vida, toda la vida han satanizado, pero es indispensable. La democracia es negociación. La democracia es que unos pensamos de una manera, otros piensan de otra, pero vivimos juntos y nos ponemos de acuerdo de cómo seguimos adelante”.
Para el expresidente, Costa Rica sigue siendo un ejemplo de cómo se construye democracia a partir de la diversidad de ideas. “Costa Rica es una escuela y una demostración de cómo se hace democracia uniéndose los que pensamos diferente”, concluyó.
*Con información de Noticias Columbia.


