Mientras millones de católicos alrededor del mundo esperaban con ansias el humo blanco en la Capilla Sixtina, en una casa sencilla en Port Charlotte, Florida, un hermano contenía la respiración frente al televisor. Louis Prevost, hermano del nuevo Papa León XIV —nacido como Robert Francis Prevost—, vivió uno de los momentos más impactantes de su vida: ver a su propio hermano convertirse en líder de la Iglesia Católica.
“Cuando escuché que el cardenal empezó a decir ‘Rob…’, ya sabía lo que venía. ¡Era Robert! ¡Mi hermano! Y simplemente enloquecí”, relató Louis con una mezcla de emoción, orgullo e incredulidad al canal WBBH, medio local de su comunidad.
Desde pequeños, en tono de broma, la familia Prevost decía que Robert tenía una misión grande. “Solíamos jugar con la idea de que algún día sería Papa. Pero claro, uno no espera que esas cosas se hagan realidad”, comentó Louis entre risas.
Sin embargo, esas bromas no estaban tan alejadas de la realidad. La vocación religiosa del nuevo Pontífice se manifestó muy temprano. Según John Prevost, otro de los hermanos, “Rob sintió su llamado desde primer grado, y ya en octavo estaba entrando al seminario”.
Una emoción que cruzó fronteras
La elección de León XIV no solo conmovió al mundo católico, también transformó por completo la cotidianidad de una familia estadounidense con raíces humildes. Louis, aún con la voz entrecortada por la emoción, confesó que ver a su hermano en el balcón de San Pedro fue un momento “que lo dejó sin palabras”.
Pero más allá del orgullo fraternal, también hay conciencia de lo que esta elección puede significar a nivel mundial. Louis expresó su deseo de que la gente “no politice” el nombramiento de su hermano, ni en Estados Unidos ni en el extranjero. “Esto va más allá de las banderas”, dijo con firmeza.
Primeros pasos como líder de la Iglesia
El recién electo Papa León XIV celebró su primera misa este viernes 9 de mayo en la Capilla Sixtina, acompañado por los 132 cardenales que participaron en el cónclave. En ese espacio sagrado, no solo dio gracias, sino que también aprovechó para saludar y reconocer el trabajo de todos los involucrados en el proceso.
Robert Prevost, quien sirvió durante años como misionero en Perú, ha sido reconocido por su cercanía pastoral y profundo compromiso con la justicia social, algo que podría marcar un nuevo rumbo para el Vaticano.
Aunque para muchos en el mundo es ahora Su Santidad, en su hogar sigue siendo simplemente Rob, ese hermano “especial desde niño” que hoy viste de blanco, con una sonrisa serena y un nuevo peso sobre sus hombros: guiar a millones de fieles desde el corazón de Roma.


