Costa Rica logró un salto significativo en el ranking global de transparencia en construcción de obra pública, al avanzar 20 puntos en los últimos cuatro años. Esta mejora posiciona al país por encima de unas 16 naciones evaluadas en el mismo índice. Sin embargo, organizaciones especializadas advierten que el acceso a la información y la participación ciudadana siguen siendo limitados en la práctica.
Este repunte se da en medio de crecientes cuestionamientos a algunas instituciones, como la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), señalada por presuntas irregularidades en procesos recientes. Cabe destacar que los proyectos bajo investigación no fueron incluidos en la evaluación que respaldó el ascenso en el ranking.
¿Qué mide el ranking de transparencia en obra pública?
El estudio fue realizado por la organización internacional CoST – Infrastructure Transparency Initiative, que analiza cómo los gobiernos hacen públicas las licitaciones, contratos, diseños, costos, avances y resultados de las obras públicas. El objetivo es promover la rendición de cuentas y la eficiencia en el uso de recursos públicos.
Marisol Castro, gerente de CoST en Costa Rica, explicó que el país ha mejorado en aspectos técnicos como la disponibilidad de datos estandarizados, la creación de plataformas digitales y la adopción de mejores prácticas de gobernanza.
Participación ciudadana, el reto pendiente
Pese al progreso en indicadores técnicos, diversos sectores señalan que aún hay un largo camino por recorrer en cuanto a transparencia real y participación activa de la ciudadanía. Según expertos, la información no siempre está disponible en formatos accesibles, ni se promueve la participación en las distintas fases de ejecución de una obra.
“Una cosa es tener datos, y otra es que esos datos sirvan para la toma de decisiones ciudadanas o para ejercer control social”, señalaron representantes de organizaciones de la sociedad civil.
Proyectos cuestionados fuera del análisis
Uno de los aspectos más relevantes del informe es que no incluyó obras actualmente bajo investigación, como algunos proyectos de emergencia manejados por la CNE. Esto genera inquietudes sobre la representatividad del avance reflejado en el índice.
Hacia una transparencia más funcional
Si bien los avances son alentadores, especialistas coinciden en que el enfoque ahora debe centrarse en hacer la transparencia funcional: que la ciudadanía no solo tenga acceso a los datos, sino que estos sean comprensibles, actualizados y útiles para prevenir actos de corrupción y mejorar la gestión pública.
“La transparencia no debe ser una vitrina, sino una herramienta para la democracia”, concluyó Castro.


