A pesar de estar en la mira de la justicia estadounidense por presunto lavado de dinero para uno de los cárteles más peligrosos de México, un costarricense de 53 años continúa operando con normalidad múltiples negocios en suelo nacional, principalmente en los sectores inmobiliario y automotriz.
Se trata de Elías Alberto Quirós Benavides, vecino de Grecia, quien figura entre los acusados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ, por sus siglas en inglés), como parte de una investigación internacional que vincula a líderes del Cártel de Sinaloa y su facción “Los Beltrán Leyva”, calificados como narcoterroristas.
Según la acusación presentada en la Corte del Distrito Sur de California por el fiscal federal Adam B. Gordon, Quirós habría conspirado para movilizar dinero producto del narcotráfico —específicamente del tráfico de fentanilo, metanfetamina, heroína y cocaína— hacia los Estados Unidos, ocultando el origen de esos fondos mediante estructuras empresariales legales.
En Costa Rica, el nombre de Quirós aparece registrado como miembro de juntas directivas en al menos diez sociedades anónimas, muchas de ellas dedicadas a la compraventa de bienes muebles e inmuebles. Entre estas figuran tres negocios de venta de vehículos usados, con presencia en San José y Alajuela.
Dinero limpio, fachada sucia
De acuerdo con la acusación, el objetivo del esquema era precisamente disfrazar el rastro del dinero ilegal. El documento señala que los acusados “conspiraron conscientemente para transferir instrumentos monetarios con el fin de ocultar la naturaleza, fuente y destino de los fondos obtenidos mediante delitos relacionados con drogas”.
La acusación se da en el marco de un esfuerzo renovado por parte de EE. UU. para combatir el narcotráfico con enfoque antiterrorista. El 20 de febrero de este año, el Secretario de Estado norteamericano oficializó la designación del Cártel de Sinaloa como una Organización Terrorista Extranjera, siguiendo la línea de la Orden Ejecutiva 14157 emitida durante la administración de Donald Trump.
El fiscal Gordon fue enfático al señalar que estas redes delictivas no solo están detrás del tráfico de drogas que inunda las calles de EE. UU., sino que también siembran el terror en sus países de origen a través de asesinatos, torturas, secuestros y extorsiones.
¿Y en Costa Rica qué pasa?
Aunque las autoridades estadounidenses ya pusieron nombre y apellido a varios de los presuntos implicados —entre ellos Quirós Benavides—, en Costa Rica no se han anunciado de momento acciones judiciales en su contra ni embargos a sus negocios.
Este tipo de casos reabre el debate sobre la capacidad del país para detectar y frenar el ingreso de capitales ilícitos a través de actividades comerciales aparentemente legales. También pone en evidencia cómo Costa Rica, por su ubicación estratégica y relativa estabilidad, se convierte en un terreno fértil para el blanqueo de dinero proveniente del narcotráfico internacional.
Por ahora, el hombre señalado sigue operando desde la legalidad en los registros nacionales, mientras en Estados Unidos la justicia avanza contra uno de los grupos criminales más violentos del hemisferio.


