Inaugurado con altas expectativas en agosto de 2023, el Hospital William Allen Taylor de Turrialba enfrenta serias dificultades que preocupan tanto al personal médico como a los usuarios. Aunque la obra fue concebida como un centro hospitalario moderno, ya presenta deficiencias estructurales visibles, incluyendo goteras, grietas, humedad e incluso equipamiento oxidado, según denuncias recientes.
La situación ha sido confirmada por la directora del centro, María José Solano, quien aseguró que desde hace meses han estado reportando los desperfectos a la Dirección de Arquitectura e Ingeniería de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).
“Son reales esos problemas. Hemos gestionado todos los reportes dentro del periodo de garantía con la empresa constructora”, declaró la doctora Solano.
Grietas, hongos y equipos afectados: lo que reveló la visita sindical
En enero, la Unión Nacional de Empleados de la Caja (Undeca) realizó una inspección en el hospital y documentó una lista preocupante de fallas:
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Goteras en la sala de ingreso
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Grietas en baldosas de varios pisos
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Hongos en cielos rasos de servicios como ginecología
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Oxidación y deterioro en equipos médicos y de mantenimiento
El sindicato denunció también que el personal de limpieza debe actuar constantemente para evitar que el agua acumulada provoque accidentes por resbalones, sobre todo en áreas de alto tránsito.
“Estas situaciones nos tienen alarmados. No podemos permitir que una obra nueva esté en estas condiciones”, advirtió un representante de Undeca.
Preocupación por la garantía y el costo de reparaciones
Uno de los temas que más preocupa a los trabajadores es que el tiempo para reclamar por la garantía de construcción está corriendo. Si vence sin que se hagan las reparaciones pertinentes, los gastos podrían recaer sobre la CCSS y, por ende, sobre los fondos públicos.
Ante esto, Undeca solicitó a la Auditoría General enviar técnicos especializados para revisar no solo la infraestructura, sino también el estado del equipo médico que podría estar comprometido por la humedad y el mal estado general del inmueble.
Hospital digital e inclusivo, pero ya saturado
Además de los desperfectos físicos, el hospital enfrenta otro desafío: la saturación de pacientes, especialmente en épocas de alta demanda por enfermedades respiratorias y dengue.
Con una cobertura para 100 mil personas y capacidad instalada de 233 camas (113 de uso habitual y 132 de tránsito para emergencias), el Allen Taylor fue diseñado con una proyección de uso hasta 2030. Sin embargo, el crecimiento poblacional y las enfermedades endémicas han comenzado a sobrecargar sus servicios.
“En este momento tenemos plétora por infecciones respiratorias y casos de dengue, algo común en esta zona del país”, explicó la doctora Solano.


