miércoles, 3 junio 2026
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Bukele desafía a sus críticos y reafirma su modelo autoritario: “Me tiene sin cuidado que me llamen dictador”

 

 

Desde el imponente escenario del Teatro Nacional, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ofreció un discurso encendido la noche del domingo, en el marco del primer aniversario de su segundo mandato. En medio de ovaciones de sus seguidores, el mandatario fue directo: “Me tiene sin cuidado que me llamen dictador”, expresó, en referencia a los señalamientos de organismos internacionales, defensores de derechos humanos y parte de la prensa global.

Sus palabras se produjeron tras una serie de arrestos recientes que han generado alarma en la comunidad internacional, incluyendo la detención de activistas y dirigentes de organizaciones no gubernamentales.

Tensión con oenegés y acusaciones de persecución política

Bukele no escatimó en críticas hacia las oenegés que operan en el país. Las acusó de servir como plataformas de activismo político y de proteger a delincuentes bajo el amparo del discurso de derechos humanos. Particularmente, apuntó contra la abogada Ruth López, detenida en mayo, a quien el gobierno acusa de peculado por hechos ocurridos hace más de una década.

Diversas organizaciones, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, han denunciado estos procesos como parte de una campaña sistemática para silenciar a las voces críticas del gobierno.

Régimen de excepción: control absoluto y denuncias por abusos

Desde marzo de 2022, El Salvador vive bajo un régimen de excepción, que permite arrestos sin orden judicial. Bukele lo defiende como el principal motivo detrás de la notable reducción de homicidios en el país. Según cifras oficiales, más de 86.000 personas han sido detenidas, presuntamente por vínculos con pandillas.

No obstante, oenegés salvadoreñas aseguran que al menos 400 personas han muerto en prisión y que miles de detenidos serían inocentes. La represión ha alcanzado a líderes sociales, abogados de derechos humanos y campesinos que han protestado contra políticas gubernamentales.


Deportaciones, cárcel y escarnio mediático

El mandatario también utilizó su discurso para respaldar su alianza con el expresidente Donald Trump, específicamente en políticas de deportación. Destacó la reciente encarcelación de 252 venezolanos y 36 salvadoreños deportados desde Estados Unidos, a quienes se acusó de delincuentes, aunque en algunos casos sin pruebas claras.

Bukele criticó la visita de congresistas estadounidenses que han pedido acceso a los centros de detención y cuestionó el reclamo de liberación de algunos detenidos, como el salvadoreño Kilmar Ábrego, deportado pese a contar con protección legal.


El peso simbólico de una reelección polémica

Aunque la Constitución salvadoreña prohíbe la reelección inmediata, Bukele logró permanecer en el poder gracias a una resolución judicial de la Corte Suprema, cuyos magistrados fueron designados bajo su control político. Diversas voces, tanto dentro como fuera del país, han catalogado su nuevo mandato como “inconstitucional”.

Para sus críticos, este primer año ha consolidado un modelo autoritario, mientras que sus seguidores lo exaltan como el líder que “recuperó la seguridad nacional”.

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