El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) presentó una denuncia formal ante el Ministerio Público contra la cadena internacional de hoteles Selina, después de que los dueños y representantes legales de la empresa no atendieran las solicitudes para comparecer en procesos vinculados al despido de 178 trabajadores en Costa Rica.
La acción legal se fundamenta en el reiterado incumplimiento de obligaciones patronales, en especial la negativa a pagar liquidaciones laborales, así como en la falta total de comunicación por parte de la empresa con las autoridades nacionales.
Selina bajo la lupa: una cadena global con deudas locales
Selina, una marca con presencia internacional enfocada en el turismo nómada digital, ha enfrentado múltiples críticas por su modelo de expansión agresivo, que ahora parece pasar factura en el país. Desde el anuncio del despido masivo, no se ha emitido un comunicado oficial ni se han presentado los apoderados legales para dar seguimiento a las demandas laborales.
Según el MTSS, la situación reviste especial gravedad, dado que los afectados han quedado sin respaldo ni acceso a sus derechos básicos como la liquidación, aguinaldos y otros pagos acumulados.
Acciones legales en marcha y posible abandono patronal
Ante el silencio de la empresa, la denuncia ante la Fiscalía marca un paso crucial para iniciar un proceso judicial que permita dar protección a los trabajadores afectados. El MTSS no descarta pedir la intervención judicial de los bienes de Selina en el país, en caso de que se confirme un abandono definitivo de la operación o quiebra encubierta.
Las autoridades también valoran activar mecanismos internacionales de cooperación legal, dado que Selina opera en múltiples países, lo que podría facilitar una evasión de responsabilidades si no se actúa a tiempo.
Indignación entre los extrabajadores
Los exempleados han comenzado a organizarse para exigir una respuesta inmediata, al tiempo que denuncian sentirse desamparados y engañados. Algunos han manifestado que recibieron promesas de reubicación o pago parcial que jamás se cumplieron.
“Nos dejaron sin trabajo y sin explicación. Nadie nos contesta los correos ni los teléfonos”, dijo una extrabajadora que prefirió no revelar su nombre.
El caso pone de relieve la vulnerabilidad de los trabajadores en empresas transnacionales, especialmente aquellas que operan con modelos flexibles y poco regulados.


