El paisaje urbano costarricense, especialmente en zonas como San José, enfrenta un creciente problema que va más allá de lo estético: el desordenado cableado aéreo. En postes abarrotados de cables, muchos de ellos obsoletos o abandonados, se refleja una falta de planificación y regulación efectiva que amenaza tanto la seguridad como la imagen del país.
La situación ha llegado a tal punto que expertos y ciudadanos coinciden en que se ha vuelto urgente abordar el tema con medidas concretas. Sin embargo, la falta de claridad sobre las responsabilidades institucionales ha impedido que se tomen acciones firmes y sostenidas.
Telecomunicaciones sin regulación efectiva
Según Federico Villalobos, especialista en infraestructura, el problema se origina principalmente en el desorden de las redes de telecomunicaciones, donde diversas empresas proveedoras de internet y cable operan sin una supervisión centralizada. Estas compañías, en muchos casos, añaden tendidos sin retirar los antiguos, lo que termina por saturar la infraestructura existente.
“Hay una falta de coordinación con el tendido eléctrico. No está claro quién regula qué, ni cómo se distribuye el uso de los postes”, subrayó Villalobos, quien ha insistido en que se requiere una revisión integral del modelo de gestión del cableado aéreo.
Impacto visual y ambiental
Además del riesgo técnico, el desorden del cableado afecta directamente la belleza escénica de muchas regiones, incluyendo destinos turísticos. En áreas como el centro histórico de San José o zonas rurales de alto valor paisajístico, los cables interfieren con el entorno, dañando la experiencia visual tanto para residentes como para visitantes.
A pesar de los esfuerzos por promover el soterramiento —es decir, la instalación subterránea de cables—, el avance ha sido mínimo. Las razones incluyen altos costos de inversión, falta de voluntad política y ausencia de una normativa uniforme que obligue a las empresas a adaptarse.
¿Y qué dice la CNFL?
Luis Fernando Andrés, director de la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL), reconoce que el problema es grave, aunque aclara que la red eléctrica no es la mayor responsable del caos. “Lo que realmente genera impacto visual son los cables de telecomunicaciones. Nosotros estamos colaborando con los operadores para que no dejen esos rollos de cables que, según ellos, son para mantenimiento futuro”, indicó.
Sin embargo, la ausencia de sanciones o controles efectivos ha permitido que esta práctica continúe. Muchos cables en los postes no cumplen ninguna función y, al quedar abandonados, generan un peligro tanto por caída como por sobrecarga en la estructura.
Urge una reforma normativa y colaboración interinstitucional
Aunque el problema lleva años en discusión, aún no existe una estrategia nacional clara que permita ordenar el sistema. Expertos coinciden en que se requiere una legislación que defina claramente las competencias de cada institución —municipalidades, empresas eléctricas, operadoras privadas, etc.— y establezca obligaciones para el mantenimiento y retiro del cableado obsoleto.


