Una escena que parecía parte de la rutina diaria de cualquier hogar terminó en tragedia: un hombre disfrazado de repartidor llegó hasta la puerta del apartamento donde vivía el coronel retirado nicaragüense Roberto Samcam, y le disparó a quemarropa. El crimen ocurrió en plena mañana, dentro de un residencial ubicado al norte de Plaza Lincoln.
Según el testimonio brindado por la esposa de la víctima, Claudia Vargas, el atacante se presentó como un repartidor, saludó con naturalidad a quienes estaban en la entrada y aprovechó un momento de distracción en la aguja de seguridad para ingresar sin levantar sospechas. Una vez dentro del condominio Naples, subió las gradas que conducen al apartamento del exmilitar, tocó la puerta y, sin mediar palabra, abrió fuego.
Los disparos —al menos ocho— impactaron principalmente en las piernas y el abdomen de Samcam. El exmilitar cayó cerca del baño, gravemente herido. Cuando la Cruz Roja Costarricense llegó al lugar, ya no presentaba signos vitales.
Un asesinato con implicaciones políticas
Roberto Samcam no era un ciudadano cualquiera. Se trataba de un coronel retirado del ejército nicaragüense y opositor abierto al régimen de Daniel Ortega. Tras su exilio en 2018, Samcam se había establecido en Costa Rica, donde mantuvo un perfil activo en medios de comunicación y redes sociales, denunciando los abusos del gobierno nicaragüense. Su presencia en el país siempre estuvo ligada a temas políticos y de derechos humanos, lo cual eleva la preocupación sobre las motivaciones detrás de su asesinato.
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) se encuentra a cargo de la investigación, sin que hasta el momento se confirme si se trató de un crimen político o de otro tipo de ajuste de cuentas. No obstante, las características del ataque —la vestimenta del asesino, la precisión de los disparos, y la fuga sin dejar rastro— sugieren una planificación detallada y profesional.
Seguridad en residenciales bajo la lupa
Este homicidio también pone en discusión los protocolos de ingreso a residenciales con aguja de seguridad, donde la percepción de tranquilidad muchas veces contrasta con la vulnerabilidad real. A pesar de contar con un sistema de acceso controlado, el atacante logró ingresar sin ser detectado, disfrazándose como un trabajador de delivery, una modalidad que en los últimos años ha sido utilizada para cometer delitos similares.
Un país que se vuelve refugio… y campo de batalla
Costa Rica ha sido un país de refugio para cientos de personas exiliadas por razones políticas, especialmente desde Nicaragua y Venezuela. Sin embargo, el asesinato de Samcam en suelo costarricense podría marcar un precedente inquietante. Si se confirma que el crimen está relacionado con su activismo político, sería una señal de alerta sobre el alcance transnacional de las represalias y la necesidad de reforzar medidas de protección a quienes buscan asilo por persecución ideológica.
El caso está en desarrollo. Por ahora, queda claro que el asesinato del coronel no fue producto del azar: fue un ataque directo, certero y sin posibilidad de defensa. La pregunta es: ¿quién lo mandó a matar?


