Lo que pintaba como una nueva oportunidad para relanzar su carrera internacional terminó en un portazo. El delantero costarricense Frank Zamora fue despedido de manera fulminante por el Deportivo Chiquimulilla, equipo de la Primera A de Guatemala, tan solo 19 días después de haber sido presentado como fichaje “de lujo”.
La decisión fue comunicada directamente por el club en su página oficial de Facebook, donde dejaron claro que el motivo fue una supuesta falta de disciplina relacionada con el consumo de alcohol. “Somos un club serio y no toleramos a personas indisciplinadas con el alcohol”, expresó de forma tajante la directiva chapina, que no brindó más detalles sobre la situación.

Zamora, de 33 años, había llegado al club con bombos y platillos el pasado 4 de junio, generando altas expectativas entre los aficionados. Una semana antes de ser separado, declaró que su intención era “hacer las cosas de la mejor manera”, pero esa promesa quedó en el aire.
Una historia que se repite
El atacante tico ya había protagonizado controversias similares en su paso por el Deportivo Saprissa. En octubre del 2020, fue captado en un video que circuló por redes sociales durante una reunión privada donde se evidenció consumo de licor. A raíz del escándalo, el club morado le abrió una investigación disciplinaria que terminó con su salida, a pesar de que Zamora ofreció disculpas públicamente días después.
Este antecedente vuelve a pesar sobre el jugador, quien ha tenido una carrera marcada por altibajos. Tras debutar en el Puntarenas FC en 2012, pasó por varios equipos nacionales como Generación Saprissa, Carmelita, Grecia, Pérez Zeledón y Guadalupe FC, antes de llegar al Saprissa. En Guatemala había jugado la temporada anterior con el Universitario y anteriormente con el Zacapa, también en la segunda división.
Sin pronunciamiento oficial
Hasta el momento, Zamora no ha emitido ningún comentario respecto a su salida del club guatemalteco. Según medios locales, se intentó contactar al jugador para conocer su versión de los hechos, pero no fue posible localizarlo antes del cierre de las publicaciones.
El caso de Frank Zamora pone nuevamente en discusión el impacto que puede tener la conducta extradeportiva en la carrera de los futbolistas, sobre todo cuando ya se ha visto afectada anteriormente por incidentes similares. Además, lanza un mensaje contundente desde el fútbol centroamericano: algunos clubes no están dispuestos a comprometer su disciplina interna, sin importar la trayectoria del jugador involucrado.


