El gobierno del expresidente Donald Trump emitió una dura acusación contra la Universidad de Harvard, señalando que la prestigiosa institución ha permitido el antisemitismo dentro de su campus. En una carta dirigida a Alan Garber, presidente de Harvard, un grupo de trabajo federal especializado en combatir el antisemitismo advirtió sobre la posible suspensión de múltiples beneficios y subvenciones federales si la universidad no cumple con las leyes antidiscriminatorias.
Este grupo, dependiente de la Oficina de Derechos Civiles del Departamento de Salud y Servicios Humanos, concluyó tras una investigación exhaustiva que Harvard violó de forma grave las normativas que prohíben la discriminación basada en raza, color u origen nacional.
Acusaciones específicas y contexto universitario
La carta señala que la universidad, en ocasiones, mostró una actitud de «indiferencia deliberada» y en otras fue «parte activa del acoso antisemita» contra estudiantes, profesores y personal de origen judío. Según el informe, una gran mayoría de estudiantes judíos reportó haber experimentado prejuicios o discriminación, y cerca del 25% manifestó sentirse físicamente inseguro en el campus.
Además, la misiva hace referencia a manifestaciones y acampadas —sin mencionar que estas protestas demandaban un alto al fuego en el conflicto de Israel y Gaza— que generaron temor e interrumpieron la actividad académica de estudiantes judíos.
El documento concluye con una advertencia contundente: “Si no se implementan cambios inmediatos y efectivos, Harvard perderá todos los recursos financieros federales, afectando su relación con el gobierno de Estados Unidos.”
Respuesta oficial de Harvard
Frente a estas acusaciones, Harvard respondió públicamente asegurando que la universidad no es indiferente ante el antisemitismo y que ha adoptado medidas sustantivas para combatir la intolerancia, el odio y cualquier tipo de prejuicio. “Este es un desafío que compartimos con muchas otras instituciones, y reconocemos que la lucha continúa”, afirmó en un comunicado.
De hecho, dos informes independientes publicados en abril evidenciaron que el 56% de estudiantes musulmanes y el 26% de estudiantes judíos en Harvard se sienten inseguros en el campus, reflejando un ambiente complejo y tenso.
Harvard en el centro de la polémica política
La universidad se ha convertido en un foco clave dentro de la campaña política del gobierno de Trump contra algunas de las principales instituciones educativas del país. Acusan a estos centros de promover el antisemitismo al permitir manifestaciones pro palestinas y por implementar políticas de diversidad, equidad e inclusión (DEI), que consideran controversiales.
En los últimos años, Harvard ha visto congelados aproximadamente 3.200 millones de dólares en subvenciones y contratos federales. Además, enfrenta la amenaza de perder exenciones fiscales y una batalla judicial por restricciones a la matrícula de estudiantes internacionales, quienes representan más de un cuarto del alumnado y son una fuente importante de financiamiento.


