Una mala compra que casi termina en tragedia: emprendedora chilena alerta sobre el riesgo de usar extensiones eléctricas sin certificación
En redes sociales se ha viralizado el impactante testimonio de una joven emprendedora chilena que, por ahorrar en insumos para su negocio, estuvo a punto de enfrentar una tragedia. Todo comenzó con la compra de un alargador eléctrico en una tienda del popular Barrio Meiggs, en Santiago, conocido por sus bajos precios y gran variedad de productos importados, muchos de ellos sin cumplir normativa técnica local.
La mujer, que había comprado la extensión por unos $3.000 chilenos (aproximadamente ₡1.500 costarricenses), relató en TikTok cómo este pequeño artículo casi incendia su negocio de manicure, maquillaje y peluquería. “Pensé que me había sacado la lotería con ese precio, pero casi no la contamos”, dijo entre nervios, mientras mostraba los restos derretidos del dispositivo.
“Vi chispas y grité: ¡amiga!”
El hecho ocurrió mientras ambas trabajaban. Aunque el interruptor del alargador estaba apagado, una de las compañeras notó chispas saliendo de la regleta, lo que activó una rápida reacción. “El fuego salió de repente. Lo apagamos como pudimos, con una toalla de la peluquería”, comentó la joven.
Lo más alarmante es que el dispositivo estaba en reposo, sin estar transmitiendo corriente, lo que sugiere un riesgo estructural severo en la fabricación del alargador.
¿Por qué pasó esto?
Según expertos, muchas extensiones eléctricas de origen dudoso no cuentan con protección interna ante sobrecargas o cortocircuitos. Miguel Torres, ingeniero eléctrico y docente en la Universidad de los Andes, explicó que un alargador certificado debe tener interruptores con fusibles o disyuntores que detienen la corriente ante cualquier anomalía. “En cambio, muchos alargadores genéricos se derriten o se incendian sin previo aviso”, comentó.
Consejos prácticos para evitar una tragedia:
Revisá la etiqueta del producto: Siempre debe indicar el voltaje y potencia máxima soportada.
No sobrecargués: Dispositivos como hervidores o secadoras consumen mucha energía. Si tu alargador soporta 1.000 watts, no debés conectar aparatos de 1.500 o más.
Buscá el sello de seguridad de la SEC (en Costa Rica sería el de la Dirección de Normalización del MEIC o dispositivos con certificación internacional como UL, CE o ISO).
Comprá en lugares autorizados: Una tienda con respaldo legal te permite hacer reclamos y recibir información confiable sobre lo que estás comprando.
Reflexión desde Costa Rica
En nuestro país también es común ver productos eléctricos importados de bajo costo en ferreterías informales, ventas de barrio y hasta supermercados. El riesgo eléctrico en viviendas y negocios crece con el uso de aparatos sin regulación, y más aún en instalaciones eléctricas antiguas o sobrecargadas.
Casos como este nos recuerdan que un pequeño ahorro puede convertirse en una gran pérdida. Invertir en seguridad no es un lujo, es una necesidad.


