Luego de que el periodista Camilo Rodríguez cuestionara públicamente el financiamiento de su vivienda, la exministra de la Presidencia, Laura Fernández, rompió el silencio a través de un comunicado en el que niega rotundamente cualquier vínculo con actividades ilícitas y advierte acciones legales por lo que considera una acusación sin pruebas.
“Niego categóricamente cualquier vínculo con personas o grupos relacionados con actividades ilícitas”, expresó Fernández, quien ocupó un alto cargo en el gobierno del presidente Rodrigo Chaves.
El detonante fue una afirmación del periodista en el programa El Octavo Mandamiento de ¡OPA! canal 38, emitido el 3 de julio, donde Rodríguez puso en duda la procedencia de los recursos con los que Fernández habría financiado su residencia.
La exjerarca respondió asegurando que las acusaciones son “falsas y temerarias”, además de carecer de “fundamento y rigor periodístico”.
La defensa de su patrimonio
En el documento enviado a la prensa, Fernández ofreció detalles sobre cómo se construyó su casa, haciendo énfasis en que el proceso fue completamente transparente y financiado mediante medios legítimos:
“Nuestra casa, como la de miles de costarricenses, fue construida con esfuerzo, con años de trabajo honesto y mediante nuestros ahorros más un crédito hipotecario aprobado por una entidad financiera nacional. Cada parte del proceso fue transparente y financiada con recursos legítimos. Nuestra casa mide en metros de construcción exactamente lo que teníamos presupuestado, ni más ni menos”.
La exministra también aclaró que la empresa encargada de la obra fue seleccionada únicamente por su “calidad técnica”, y que no existe ninguna relación personal o comercial adicional con dicha constructora.
Acción legal y defensa del honor
Fernández no solo rechazó las acusaciones de forma categórica, sino que anunció que tomará medidas legales para proteger su nombre y el de su familia.
Según señaló, sus principios éticos y su compromiso con Costa Rica han sido constantes a lo largo de su carrera y no permitirá que se mancille su reputación sin sustento alguno.
Además, hizo un llamado a la responsabilidad periodística: abogó por el respeto a los hechos y pidió un periodismo más riguroso, que no base sus señalamientos en especulaciones o insinuaciones carentes de evidencia.


