domingo, 21 junio 2026
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Pensó que había comprado una casa por 9 mil dólares pero en realidad le vendieron una línea de pasto

Creyó que había comprado una casa por una ganga, pero terminó dueño de una línea de zacate

Lo que parecía ser el negocio de su vida terminó convirtiéndose en una historia digna de una película de enredos. Un hombre de Florida, Estados Unidos, pagó 9.100 dólares en una subasta online convencido de haber adquirido una casa, pero al llegar al lugar descubrió que su nueva propiedad era una angosta franja de zacate de apenas 30 centímetros de ancho.

Kerville Holness, el protagonista de esta historia, participó en una subasta de propiedades embargadas en el condado de Broward. Lo que no leyó con atención fue que la publicación detallaba únicamente la venta de una pequeña parcela ubicada frente a una vivienda dúplex, aunque las fotos incluidas mostraban toda la casa, lo cual lo llevó a asumir que el inmueble completo era parte del trato.

Una ilusión con fotos engañosas

La subasta contaba con una decena de propiedades, y la que Holness eligió inició con una puja base de poco más de 2.000 dólares, lo que no le pareció extraño considerando que las casas en remate pueden incluir deudas. Además, el valor real de la vivienda rondaba los 117 mil dólares, según el mercado local, lo que reforzó su impresión de que estaba obteniendo una ganga.

Sin embargo, tras ganar la subasta y formalizar el trámite, el entusiasmo se desmoronó en cuestión de segundos. Al llegar al lugar y revisar el título de propiedad, descubrió que no había comprado la casa, sino una delgada franja de césped que separa los garajes de dos viviendas vecinas. Esa línea verde, aunque legalmente suya, no permite construir absolutamente nada.

«Puedo romper la pared si quiero, pero ¿para qué?»

Decepcionado y con humor irónico, Holness declaró a medios locales: “Si yo fuera lo suficientemente vengativo, podría romper la pared del garaje y entrar a mi espacio aéreo. Pero ¿qué gano con eso?”. La franja de tierra incluso se extiende parcialmente bajo la estructura de la casa, lo cual limita por completo su uso.

El ahora frustrado “propietario” también criticó la falta de claridad en el sitio web de la subasta. “No había ninguna señal clara que indicara que se trataba solo de una línea de terreno, a pesar de que tienen tecnología para mostrar esos detalles con precisión”, reclamó.

Una lección para compradores desprevenidos

El caso de Kerville Holness no es aislado. Cada año, muchas personas participan en subastas digitales sin leer la letra pequeña, y este tipo de errores pueden salir muy caros. Aunque legalmente no fue una estafa, sí expone la necesidad de asesorarse bien y revisar con lupa todo lo relacionado con transacciones inmobiliarias, especialmente cuando el precio parece demasiado bueno para ser verdad.

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