Gerald Campos Valverde, actual ministro de Justicia y Paz, aceptó públicamente que compartió información confidencial con el exmagistrado Celso Gamboa Sánchez, en momentos en que ambos ocupaban cargos clave dentro del Poder Judicial. Lo hizo a través de un correo institucional en el que reenviaba una denuncia que debía mantenerse en estricta reserva. Según información de Crhoy.com, por ese hecho, fue sancionado disciplinariamente por la Corte Plena en 2021.
Los hechos ocurrieron entre 2018 y 2019, mientras Campos era subdirector del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y Gamboa aún formaba parte de la Sala de Casación Penal. Aunque no existía una relación jerárquica directa, Campos confesó que se refería a Gamboa como “jefe”, lo que deja entrever una dinámica de subordinación informal que ahora genera cuestionamientos éticos y políticos.
¿Qué se compartió y por qué?
Según la versión del propio Campos, el intercambio de información se dio en medio de una huelga de médicos forenses. En ese contexto, Campos ordenó el ingreso de la Fuerza Pública a Medicatura Forense, lo cual generó fuertes críticas y denuncias por parte de un ciudadano que acusó a varios jerarcas, incluido Gamboa, por supuestas irregularidades.
En una entrevista televisiva en Opa Canal 38, Campos detalló que fue contactado directamente por el entonces magistrado, quien le pidió conocer los detalles de la denuncia. “Yo le dije que no sabía, pero que tenía el dato por correo y se lo reenvié”, afirmó, justificando su accionar como un intento de dejar trazabilidad del intercambio.
Corte Plena lo investigó y lo sancionó
La acción de Campos no pasó desapercibida. La Corte Plena abrió una investigación y resolvió aplicar una sanción disciplinaria por haber compartido datos de carácter reservado, lo que contraviene los deberes de confidencialidad que rigen para funcionarios judiciales. Aunque el caso fue archivado tras la sanción, ahora toma nuevo vuelo por las conexiones actuales entre Campos y Gamboa.
Una relación que se mantiene en la política actual
A pesar del episodio y la sanción, Gerald Campos no solo mantuvo su carrera pública, sino que ascendió hasta convertirse en ministro de Justicia bajo la administración de Rodrigo Chaves Robles. Desde ese cargo ha sido considerado una de las figuras más sólidas del gabinete.
Más preocupante aún, es que para el año 2023 —ya como jerarca del Ejecutivo—, Campos seguía manteniendo comunicación constante con Gamboa. Este vínculo, según se reveló, era del conocimiento del presidente Chaves, lo que pone sobre la mesa cuestionamientos sobre la ética y la transparencia dentro del actual Gobierno.
¿Por qué este tema importa?
Este caso no se reduce a un simple error administrativo del pasado. Se trata de un episodio que revela cómo, desde adentro del sistema judicial, altos funcionarios actuaron de forma informal y opaca frente a temas delicados. Además, pone en evidencia cómo esas relaciones personales y de poder pueden seguir teniendo peso en la estructura gubernamental actual.
El hecho de que un ministro que admite haber filtrado información confidencial siga en su cargo, sin consecuencias visibles desde el Poder Ejecutivo, genera una inquietud legítima sobre los filtros éticos de quienes nos gobiernan.


