En Puntarenas, un individuo sospechoso de sustraer una mula, fue sujeto a un castigo poco común por parte de los residentes de la localidad: lo ataron y arrastraron a lo largo de una calle de lastre.
Al parecer, los ganaderos hartos de la delincuencia en la zona, decidieron actuar por su propia cuenta, utilizando una soga para amarrar al sujeto y posteriormente arrastrarlo por una calle de lastre.
Este acto de justicia por mano propia se llevó a cabo como represalia por el presunto robo del animal, evidenciando la intensa reacción de la comunidad ante el delito.


