miércoles, 3 junio 2026
- Publicidad -

Rastreó al asesino de su hija durante 26 años y lo encontró en otro país

La vida de Martín Mestre, residente de Barranquilla, Colombia, cambió para siempre hace casi tres décadas con la tragedia que marcó el asesinato de su hija, Nancy Mariana. Corría la madrugada del 1 de enero de 1994 cuando Nancy, de 18 años, pidió permiso a su padre para salir a celebrar el año nuevo con su novio, Jaime Saade. Tras despedirla con las típicas instrucciones de un padre preocupado, Martín nunca imaginó que sería la última vez que vería a su hija.

Cerca de las seis de la mañana, Martín se dio cuenta de que Nancy no había regresado a casa. Con el corazón en un puño, emprendió la búsqueda por los boliches de la ciudad, hasta que llegó a la casa de Saade. Allí, fue recibido por la madre de Jaime, quien le informó sobre un supuesto accidente de Nancy y su traslado a la Clínica del Caribe.

La versión oficial de que Nancy había intentado suicidarse no convenció a Martín, especialmente después de enterarse de que su hija había llegado al sanatorio envuelta en una sábana sucia llena de maleza. Los siguientes ocho días fueron de agonía para los Mestre, quienes acompañaron a Nancy en su lucha por sobrevivir, hasta que su corazón dejó de latir el 9 de enero.

Desde ese momento, la vida de Martín se convirtió en una incansable búsqueda de justicia para su hija. Durante 26 años, dedicó su tiempo y esfuerzo a seguir la pista de Saade, quien había desaparecido sin dejar rastro. Incluso después de su retiro de la armada colombiana, Martín continuó trabajando en silencio, utilizando perfiles ficticios en redes sociales para acercarse a la familia de Saade.

El caso dio un giro sorprendente a fines de 2019, cuando ciertas palabras clave en los chats de Martín lo llevaron a considerar la posibilidad de que Saade estuviera escondido en Brasil. Finalmente, en enero de 2020, Martín recibió la noticia tan esperada: había encontrado al asesino de su hija.

Sin embargo, la alegría fue efímera. A pesar de la detención de Saade, el Supremo Tribunal Federal de Brasil declaró un empate en su caso, lo que resultó en su liberación. Para Martín, esta decisión fue como un golpe al corazón, pero no se rindió. Junto con sus abogados, está evaluando nuevas estrategias legales para lograr que Saade finalmente responda por sus crímenes.

Mientras tanto, Saade ha presentado una versión diferente de los eventos desde su detención. Alega que la muerte de Nancy fue un accidente, aunque las pruebas y el testimonio de Martín sugieren lo contrario.

Para Martín Mestre, la búsqueda de justicia para su hija no ha terminado. Aunque el horizonte parece incierto, su determinación y perseverancia son inquebrantables.

Articulos de su interés
- Publicidad -

Lo Más Leido

- Publicidad -

Lo Más Reciente