miércoles, 3 junio 2026
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“Uno escuchó donde el bus iba cortando árboles”: Sobreviviente de tragedia en Cambronero

 

 

Jonathan Rojas y su novia, Joselyn Bejarano, decidieron viajar a Nicoya, Guanacaste, con la intención de visitar a algunos familiares y de paso disfrutar el fin de semana largo. Sin embargo, el destino les tenía preparado otros planes.

Ambos viajaban en el autobús de la empresa de transportes Alfaro que se precipitó a un guindo de aproximadamente 100 metros de profundidad luego de que un terraplén lo impactara. La fatalidad ocurrió la tarde del sábado anterior a la altura de Cambronero en San Ramón de Alajuela.

En entrevista con el medio CRHoy.com, Rojas contó los momentos de tensión que vivió junto a su amada luego que el el bus en el que viajaban fuera golpeado por un terraplén.

El sobreviviente contó que pese a que el bus partió de la terminal con media hora de retraso todo transcurrió de forma normal. Pensaron que la tardanza se debía a que había cierres en la vía.

Al llegar a San Ramón miraron que la lluvia empezó a caer con más intensidad y notaron que los carros que iban adelante del bus transitaban lento. En segundos sobrevino la tragedia que cobró la vida de nueve personas.

“De un pronto a otro se escuchó un golpe y el bus empezó a dar vueltas, fueron segundos, se sintió un golpe, de hecho que yo le decía a mi novia que seguro nos había chocado otro bus o un tráiler y ya se fue sin control hacia abajo. Fueron unos segundos, varias vueltas y empezó todo el caos, uno escucha donde el bus iba cortando árboles”, recordó Rojas.

“Ya cuando el bus frena, se empiezan a escuchar los gritos de auxilio, a la gente que caía al agua, una madre gritando que donde está su hijo y un señor gritaban que le ayudaran con las cosas”, agregó.

El hombre, de 40 años, comentó que debajo del bus pasaba una corriente de agua y que de no haberse detenido el automotor se precipitaría a un río.

Él y Joselyn lograron salir de la unidad por una ventana. Jonathan aún recuerda que al abandonar el bus vio a varias personas aferradas a las piedras para que no se las llevara la corriente, mientras la lluvia continuaba cayendo sin piedad.

“Yo solamente tenía en mente sacar a mi novia de ahí porque era muy complicado. Yo me aferré a un asiento con una mano y con la otra la agarré a ella de la pierna y la gente nos pasaba por encima, los bolsos, todo, no sé cuántos segundos duró, pero eso fue una eternidad”, dijo el sobreviviente.

“Gracias a Dios pudimos salir, tuvimos que hacer un esfuerzo increíble para subir, tengo entendido que muy pocas personas pudimos salir de ahí y en ese momento no había nadie. Fue mucha zozobra porque yo salí con mi novia y detrás de nosotros iban dos muchachos más. Cuando logramos llegar a la calle (la gente) no sabía que era un bus el que se había caído, creían que era un
carro (…) era imposible bajar ahí a ayudar”, agregó.

El joven recordó que minutos después del accidente continuaba cayendo material sobre la vía y el precipicio.

Jonathan manifestó estar agradecido por haber sobrevivido a la tragedia junto a su novia.

“Uno escucha historias de gente que dice que tenemos una segunda oportunidad de vivir, que disfrutemos la vida al máximo y uno no le pone cuidado a esas historias. Ya cuando uno lo vive en carne propia, se replantea muchas cosas y agradece”, reflexionó.

Tanto Rojas como Bejarano fueron atendidos en la clínica de Esparza. Él sufrió traumas en cara y rodilla, además le realizaron una sutura detrás de la oreja.

Joselyn sufrió varios golpes, principalmente en uno de sus pómulos y espalda. También le tuvieron que coser una herida cerca del ojo.

 

 

 

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