En la siguiente fotografía, la investigadora de la Universidad de Plymouth (Reino Unido) Imogen Napper sostiene una bolsa llena de productos de supermercado.

En los últimos años se ha promovido disminuir el uso de bolsas de plástico o utilizar las biodegradables. Pero ¿estas se degradan rápidamente como afirman los ambientalistas?
Una nueva investigación descubrió que estas amigables soluciones son realmente enemigas del medio ambiente, ya que luego de tres años no se han descompuesto como se esperaba.
Los detalles fueron presentado en Environmental Science & Technology.
Por el contrario, las bolsas compostables parecen ser más eficaces si lo que aspiramos es a proteger el medioambiente. Con todo, tanto las biodegradables, como las compostables y, por supuesto, las convencionales, no se descomponen completamente en todos los ambientes.
¿Biodegradable?
Las bolsas biodegradables se convirtieron en una opción ecoamigable frente a las clásicas bolsas de plástico. Es decir, cuando alguien ve esta etiqueta, considera que se degradará rápidamente en comparación a las convencionales. Sin embargo, la investigación muestra que esto no es necesariamente así.
Para la investigación se utilizó cinco tipos diferentes de bolsas de plásticos. Se empleó dos tipos de bolsas oxo-biodegradable (diseñadas para romperse en fragmentos de manera relativamente rápida, pero dejan pequeños microplásticos); además de una bolsa biodegradable y una bolsa compostable (son un subconjunto de plásticos biodegradables que se desarrollan para degradarse más rápido). También se contó con una bolsa de plástico de polietileno de alta densidad convencional.
Los plásticos fueron probados en aire, suelo y océano para luego medirles la pérdida y desintegración, así como su resistencia, superficie y estructura química. El aire tuvo un efecto mínimo en todas las bolsas: las dividió en fragmentos en solo nueve meses.
La ONU, en un informe publicado en 2016, declaró rotundamente que los plásticos biodegradables no son la respuesta a la contaminación marina plástica. Y la UE, el año pasado, recomendó prohibir los oxo-biodegradables: contienen aditivos diseñados para acelerar la descomposición de las moléculas de polímeros, un proceso que hace que las bolsas se desintegren en pequeños microplásticos, lo que aumenta la preocupación de la contaminación por microplásticos en los océanos de todo el mundo.


