jueves, 4 junio 2026
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Busca a su hija raptada hace 26 años en Argentina, apareció una impostora y cree que tiene conexión con los secuestradores

 

 

«No estoy nada bien. No sé cómo me mantengo parada», dice del otro lado del teléfono Marina Beatriz Aragunde. Con voz pausada y suave, cuenta que está agotada y que tiene miedo porque recibe amenazas, mientras debe batallar contra una fuerte depresión y esporádicos ataques de pánico. Lleva 26 años buscando a su hija sin descanso, desde que el 1 de febrero de 1995 la niña Marina Fernanda Aragunde, entonces de 4 años, fue raptada por desconocidos cuando jugaba en el jardín de su casa en Marcos Paz, provincia de Buenos Aires.

Durante varias semanas, después de aquella fatídica tarde, se realizaron rastrillajes con más de 500 efectivos, perros y helicópteros de la Policía Bonaerense, pero nada alcanzó para dar con la pequeña, quien habría sido víctima de un ajuste de cuentas narco contra su abuelo paterno, Horacio Esquivel, ya fallecido. Si está viva, Marina debería tener hoy 30 años de edad.

Separada del padre de su hija, Fernando Esquivel, casi desde el momento de la desaparición, esta mamá ya no sabe de dónde sacar fuerzas para seguir. Está completamente sola salvo por el apoyo de su marido y otros dos hijos, pero la causa permanece inmóvil en la Justicia, ya que su abogado le pide una suma de dinero, que no tiene, hasta para acercarse a los tribunales.

Aún así, desde la cuenta de Facebook ‘Buscamos a Marina Aragunde’ la madre sube fotos de la niña y videos en los que pide ayuda; muestra sus juguetes y exhibe el último vestido cuadrillé que usó en su cumpleaños, dos semanas antes de ser raptada. Pero solo recibe algunas palabras de aliento. Y datos falsos.

El 23 de junio de 2019, una serie de mensajes vía Facebook hicieron que Marina Beatriz recobrara las esperanzas. La aparición de Valeria Ziggiotto, una joven que aseguraba ser en realidad su hija, fue reportada por todos los medios de Argentina y también por algunos del extranjero. El emotivo «reencuentro» de ambas en la ciudad de Rosario, Santa Fe, 24 años después, parecía el final feliz de una historia de película. Aunque todo fue un engaño que, a fin de cuentas, derrumbó doblemente la moral de Marina.

Dos pruebas de ADN negativas fueron contundentes para descartar cualquier parentesco de esta mujer con Aragunde. Fue una gran decepción para la familia, pero la irrupción de Ziggiotto también abrió un sinfín de interrogantes y dejó entrever algunas pistas. Es probable que exista una conexión entre la impostora y los narcotraficantes que efectuaron el secuestro.

La propia Valeria le dijo a Aragunde que un tío de ella de la localidad de San Martín (al norte del Gran Buenos Aires) había hecho un trato con los Esquivel, y que de pequeña vio «mucha droga» alrededor de su entorno familiar. Sin embargo, ha dicho tantas mentiras que Marina no sabe qué es verdad y qué no. Y la chica nunca fue citada a declarar.

Lo cierto es que, apenas descubrió Marina que se trataba de un engaño, comenzó a recibir amenazas en su cuenta de Facebook: «Que algo te quede claro, ya la encontraste, dejá de buscarla, dejá de revolver mierda. No sé qué carajo buscás, quedate en el molde que va a ser más fácil», le escribieron desde un efímero perfil de la red social.

Y es que Ziggiotto tenía demasiados datos certeros sobre la historia de Marina y su familia. Insistió varias veces con una versión sobre sus «apropiadores», que fue fácilmente desmentida. Ziggiotto no sólo sabe bien quiénes son sus padres biológicos, sino que actualmente estaría viviendo con ellos en Escobar, provincia de Buenos Aires.

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